Política

El escándalo de compraventa de votos ensombrece la jornada electoral en Bulgaria

Sofía, 26 mar (EFE).- Un escándalo por compraventa de votos ensombrece las elecciones que se celebran hoy en Bulgaria, donde 6,8 millones de ciudadanos están convocados a las urnas para elegir, por tercera vez en cuatro años, un nuevo Parlamento y Gobierno.

Ocho personas, entre ellas un presidente de un colegio electoral del norte del país, han sidos detenidas esta mañana, horas después de la apertura de los colegios electorales, informó a la prensa el fiscal general búlgaro, Sotir Tsatsarov.

Precisó que solo entre el inicio de la votación a las 04.00 GMT y el mediodía la fiscalía ha recibido 79 denuncias de irregularidades, que se suman a más de 400 de los días anteriores.

La fiscalía ha abierto ya 73 investigaciones por compraventa de votos en diferentes partes del país.

"En comparación con las elecciones anteriores, las denuncias por irregularidades del proceso electoral, entre ellas la de compraventa de votos, casi se han duplicado. Hasta el momento son 534, mientras que al mediodía de 2014 eran 374", indicó el fiscal a la emisora Nova TV, según la cual el precio por un voto ronda unos 15 euros y se espera que aumente a lo largo de la jornada.

Los interesados ofrecen dinero y comida a diversos grupos de la población, y también hay empresarios que fuerzan a sus empleados a votar por determinado partido, recordó Tsatsarov.

Hacia el mediodía de hoy, la participación en las urnas se situaba en el 8,44 %, algo más que el 7,81 % registrado en el mismo momento durante los comicios anteriores (2014), informó el portavoz de la Comisión Central Electoral, Alexander Andreev.

Se espera que entre cinco y seis formaciones logren entrar en el nuevo Parlamento, de 240 escaños, entre una veintena de partidos y coaliciones que compiten por el apoyo popular.

Los sondeos hacen temer un empate entre los dos mayores rivales, el conservador partido GERB del ex primer ministro Boiko Borisov y el Partido Socialista Búlgaro de Kornelia Ninova, con cerca del 30 % de los sufragios cada uno.

"He votado por una Bulgaria estable, previsible e íntegra (...) Los problemas en la frontera (con Turquía) y fuera de ella son tan graves, que mañana la nación debe actuar como un organismo íntegro", dijo Borisov al depositar su voto en la ciudad de Bankya, a unos 20 kilómetros de Sofía.

El líder conservador populista, que provocó la anticipación de estos comicios al dimitir en noviembre pasado, desató el entusiasmo entre los seguidores que esperaban su llegada al colegio electoral.

El antiguo bombero, karateca y guardaespaldas reiteró su rechazo a los intentos de Ankara de influir en el voto de la minoría turca, que con unas 700.000 personas es la mayor en Bulgaria.

"Si los búlgaros deciden hoy que debemos gobernar nosotros, en los próximos días hablaremos mucho sobre Turquía", añadió el político en alusión al apoyo expreso de varios funcionarios turcos a un nuevo y pequeño partido, el DOST, que ha elevado las tensiones entre los dos países vecinos en los últimos días.

También Ninova hizo alusión a ese conflicto al acudir a las urnas en un colegio de la capital y afirmar que el suyo es un voto por el "cambio, para la seguridad en las fronteras y en nuestros hogares, y para la justicia".

Vladislav Púnchev

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