Política

Los civiles de Al Hudeida huyen por temor a los combates en las calles

Saná, 23 jun (EFE).- Miles de yemeníes de la ciudad portuaria de Al Hudeida han huido a zonas más seguras del país por temor a que los combates entre los rebeldes hutíes, que controlan la urbe, y las fuerzas leales al presidente Abdo Rabu Mansur Hadi y las de sus socios de la coalición árabe, alcancen el casco urbano.

Mona Mohamed Daram, de 23 años, acompañada de sus dos hijas, ha encontrado refugio en un colegio de la capital Saná, a 220 kilómetros al este de Al Hudaida.

Desesperadamente, pide que le dejen usar un teléfono móvil para poder hablar con los familiares que no han logrado aún salir de Al Hudeida.

Mona es una de las al menos 26.000 personas que, según la ONU, han huido de Al Hudeida desde que la coalición árabe comandada por Arabia Saudí y las fuerzas del presidente yemení comenzaron los ataques contra el puerto de la ciudad hace una semana.

"Diles a todos que estamos en un lugar seguro ahora. Tenéis que venir lo antes posible", dice Daram a su hermana, que optó por quedarse en la estratégica ciudad, principal puerta de entrada de alimentos, combustible y ayuda humanitaria a las zonas más densamente pobladas del Yemen.

Mona, que está divorciada, cuenta que con otros muchos ciudadanos de Al Hudeida salió corriendo de su barrio, con sus dos niñas de tres y cuatro años, hacia la estación de autobuses para salir cuanto antes de la ciudad.

Explica que no le importaba ir a Adén, capital del gobierno de Hadi, o a Saná, controlada por lo hutíes, al igual que Hudeida. Lo único que quería era abandonar la zona, asediada por las tropas del Gobierno legítimo, apoyado por las fuerzas de la coalición árabe.

Gracias a la generosidad de un transeúnte que le entregó 5.000 riales (unos 10 dólares), Mona y sus hijas durmieron en un hostal y al día siguiente subieron a un autobús en dirección a Saná, donde los combates no han llegado, aunque sí los bombardeos aéreos de la coalición.

Miles de civiles han huido en los últimos días ante la proximidad de los combates y el temor a que se extiendan por las calles de la ciudad, controlada por los rebeldes desde finales de 2014.

Los hutíes, las autoridades de facto en gran parte en la capital y en gran parte del país, han habilitado doce escuelas y edificios gubernamentales en Saná para dar cobijo a los desplazados de Al Hudeida, donde se calcula que viven más de 600.000 personas.

Aunque no tiene dinero, Mona respira más tranquila: "logré sacar (a mis hijas) del infierno de la guerra".

Cuenta a Efe que tomó la decisión de marcharse tras pasar tres noches sin poder dormir por las explosiones y el sobrevuelo de los aviones de combate.

"Los misiles, los proyectiles, las balas y la metralla volaban por el cielo por encima de nosotros. Mi padre no quería que nos fuéramos, pero yo decidí irme", asegura a Efe.

Las fuerzas del Gobierno yemení, apoyado por militares sudaneses y saudíes dentro de la coalición contra los hutíes, tienen ahora como blanco el puerto de la ciudad tras haberse hecho con el control del aeropuerto, el pasado 19 de junio.

La ONU ha advertido de que las vidas de 250.000 personas podrían ponerse en peligro si los combates se extienden al interior de la urbe.

Entre los primeros desplazados en llegar a Saná se encuentra Maruan Yalun, de 25 años, y que abandonó Al Hudeida con otros nueve miembros de su familia, mientras que dos de sus hermanos decidieron quedarse para cuidar de su padre, que se negó a abandonar su casa, situada en el barrio de Al Tahrir en el centro de Al Hudeida.

Yalun tenía previsto casarse este fin de semana, pero los enfrentamientos han frustrado sus planes.

"Mi boda debería celebrarse entre hoy y mañana, habíamos preparado las invitaciones y reservado la sala de la boda, pero, en lugar de ello, me vi obligado a desplazarme hasta aquí", comenta a Efe.

Yalun explica que su prometida buscó refugio con su familia en otro barrio de Al Hudeida, mientras se preparaba para huir a Saná.

Este joven yemení cuenta que decidió abandonar la ciudad cuando vio a los hutíes "excavar trincheras y levantar barreras de tierra, una señal del comienzo de la guerra callejera".

La lucha por Al Hudeida, clave para el futuro del conflicto, se ha convertido en la mayor batalla entre los hutíes y la coalición árabe, desde su intervención en marzo de 2015.

Su puerto es la arteria principal de los insurgentes y por sus muelles entra el 70 % de los productos que después son transportados a las zonas bajo su control.

Jaled Abdalá

WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
FacebookTwitterlinkedin