Política

Aumenta la violencia y la tensión política en el sur de Irak

Bagdad, 8 sep (EFE).- La provincia de Basora se ha convertido en la reina del tablero de ajedrez iraquí, después de que la oposición pidiera hoy la dimisión del primer ministro en funciones, Haider al Abadi, por su incapacidad para gestionar la crisis política que vive la zona en medio de un aumento de la violencia y la tensión.

La violencia se ha agudizado estos últimos días de protestas en la provincia y hoy un grupo de hombres armados lanzó tres proyectiles de mortero que impactaron en un "solar vacío" en el aeropuerto internacional de Basora sin causar víctimas, informó a Efe una fuente de seguridad local.

Este ataque, cuya autoría no ha sido asumida hasta el momento, se produce un día después de que centenares de manifestantes incendiaran el consulado iraní en Basora, durante unas marchas que se suceden desde hace cinco días y en las que han muerto trece personas, según el Ministerio de Sanidad iraquí.

Durante las protestas de ayer, en las que los participantes coreaban "Irán, fuera, fuera. Basora será libre" mientras portaban antorchas, al menos siete manifestantes perdieron la vida en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, según las autoridades iraquíes.

Además, cincuenta personas resultaron heridas de distinta gravedad, de las que veintiséis recibieron disparos por parte de las unidades policiales, mientras que una fue tratada por los servicios sanitarios con síntomas de asfixia por los gases lacrimógenos lanzados para dispersar a los manifestantes.

En este contexto, Al Abadi ordenó hoy la apertura de una investigación a las unidades de seguridad responsables del consulado iraní en Basora por "no cumplir con su deber de ofrecer la protección necesaria" a estos lugares, según un comunicado de su oficina.

Una fuente de seguridad en Basora dijo ayer a Efe que los hombres que protegían la representación diplomática se retiraron del lugar antes de que los manifestantes llegaran.

Ante este suceso, el Ministerio de Exteriores iraní convocó hoy al embajador iraquí en Teherán para expresarle su protesta por el incendio del consulado y pidió que se castigue "severamente" a los implicados en el ataque.

Irán es una potencia muy influyente en Irak y sobre todo, en el sur del país, donde la mayoría de su población es chií, la misma rama del islam que profesa la primera de estas naciones.

Desde el lunes se suceden una serie de protestas en la provincia de Basora motivadas por la contaminación del agua, que ha intoxicado a decenas de miles de personas en la región, la principal del sur de Irak, y que se añaden a las demandas de la población sobre servicios básicos y sobre el fin de la corrupción y el desempleo.

En este sentido, la coalición de Sairún encabezada por el influyente clérigo chií Muqtada al Sadr, que fue la lista más votada en los comicios del pasado mayo, presionó para convocar una sesión en el Parlamento iraquí, celebrada hoy de manera extraordinaria, con el objetivo de llegar a un acuerdo y solucionar la crisis actual.

Sin embargo, el representante de la coalición Hasan al Aquli dijo en una rueda de prensa al término de la sesión que esta "no ha aportado ninguna solución" para resolver la crisis en Basora.

Por ese motivo, pidió la dimisión de Al Abadi y de todos sus ministros "por no saber gestionar" lo que está ocurriendo desde el mes de julio en la segunda ciudad más poblada de Irak.

"En todos los sistemas del mundo, cualquier responsable ejecutivo que no puede cumplir sus deberes tiene que dimitir", afirmó y añadió que desde la coalición piden que Al Abadi "pida perdón a su pueblo".

Por su parte, Al Abadi resaltó hoy durante la sesión parlamentaria que "la crisis en Basora es una destrucción política".

Pidió que se separe "la parte política" de la "otra parte", que demanda mejoras en los servicios básicos en una provincia rica en petróleo.

La crisis medioambiental que sufren se debe al aumento del nivel de salinidad en el río Shatt al Arab por la sequía que afecta a Irak y que ha mermado el caudal de los ríos procedentes de Irán y Turquía, una situación que se hace más grave en Basora por el deterioro y antigüedad de las plantas de tratamiento y canalización de agua.

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