Política

ERC condiciona el diálogo con Sánchez a la libertad de "presos y exiliados"

Barcelona, 11 sep (EFE).- ERC ha concentrado hoy la atención en la tradicional ofrenda al monumento a Rafael Casanova en Barcelona, al condicionar el diálogo con el Gobierno de Pedro Sánchez a que los "presos políticos" sean puestos en libertad y los "exiliados" puedan volver a sus casas.

El primero en plantear esta idea ha sido el vicepresidente del Govern y adjunto a la presidencia de ERC, Pere Aragonès, que ha participado junto al presidente de la Generalitat, Quim Torra, y al resto de miembros del ejecutivo catalán en la ofrenda floral.

"No tendría sentido que el Gobierno español quisiera afrontar un diálogo y una negociación en Cataluña con sus principales dirigentes encarcelados", ha recalcado.

Para Aragonès, "cuando una parte está en prisión, o se ve forzada a exiliarse, o está amenazada por constantes iniciativas judiciales que son claramente políticas", no se puede hablar de "igualdad de condiciones".

"Ese es un requisito para que haya una negociación de fondo. Vamos a continuar hablando con el Gobierno del Estado, pero está claro que el hecho de poder llegar a una negociación honesta y profunda que permita avanzar tiene como precondición que todas las partes puedan dialogar y escuchar en libertad", ha insistido.

Posteriormente, el presidente del grupo parlamentario de ERC, Sergi Sabrià, ha subrayado que el diálogo con el Gobierno "no puede comenzar con presos políticos y con exiliados".

Menos taxativos han sido sus socios de gobierno, que han evitado fijar condiciones para emprender un diálogo con el Estado.

"La negociación política debe estar siempre presente. El diálogo es algo para lo que tanto el president (Carles) Puigdemont como el president Torra siempre han tendido la mano. Somos gente de paz, de diálogo", ha destacado el portavoz de JxCat, Albert Batet.

Asimismo, el presidente del PDeCAT, David Bonvehí, ha urgido a Sánchez a proponer una "solución política" para Cataluña y ha afirmado que "siempre debe haber diálogo y negociación política", sin plantear condiciones previas.

Por su parte, el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, ha pedido que no se pongan "condiciones" que "impidan" el diálogo.

Iceta ha recordado que en un Estado de derecho "no se puede pedir a un Gobierno que ponga o no a una persona en libertad, es una decisión que debe tomar el poder judicial".

Luciendo un lazo amarillo en la solapa, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha denunciado las "ausencias" de los líderes independentistas en prisión en la celebración de la Diada y ha advertido de que "será imposible" recuperar la "normalidad" en Cataluña mientras persista esta situación.

La consellera de la Presidencia, Elsa Artadi, ha asegurado que la Diada "pondrá de relieve la situación de los presos y exiliados, que es dramática y refleja un Estado represivo".

Quienes no han acudido a la ofrenda floral al monumento a Rafael Casanova han sido Ciudadanos y el PPC, que han convocado a los medios en otros puntos de Barcelona.

Desde la Plaça del Rei, la líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, ha asegurado que esta Diada es una "muestra de la no normalidad" en Cataluña, con unos actos "organizados por el Govern que excluyen a más de la mitad de los catalanes".

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, ha replicado a los independentistas que el "único diálogo" posible es dentro de la democracia y de la legalidad.

El presidente del PPC, Xavier García Albiol, en declaraciones en el Turó Parc de Barcelona, ha exigido al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que tome medidas ante las pretensiones independentistas del Govern de Torra, al que ha tachado de "iluminado".

Mientras tanto, el diputado de la CUP Vidal Aragonés ha afirmado que el referéndum pactado es "una utopía reaccionaria", que "no existe", y ha acusado a aquellos que defienden la negociación con el Estado de "confundir y cansar" a los ciudadanos.

Otro de los puntos de celebración de la Diada ha sido, como cada año, la iglesia de Sant Baldiri de Sant Boi de Llobregat (Barcelona), donde se encuentra enterrado Rafael Casanova.

La ofrenda floral institucional ha dejado una imagen de cordialidad, protagonizada conjuntamente por Torra y la delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera, además del vicepresidente primero del Parlament, Josep Costa, y la alcaldesa de Sant Boi, Lluïsa Moret.

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