Política

Dudas sobre la duración del acuerdo de paz en Sudán del Sur

Yuba, 13 sep (EFE).- La duración del acuerdo de paz en Sudán del Sur, ratificado ayer, dependerá del compromiso que muestren el Gobierno y la oposición para superar los numerosos obstáculos que pueden aparecer en el largo periodo transitorio previsto en el pacto, según dijeron hoy observadores internacionales y analistas.

La troika, el grupo de países occidentales que asistió a las conversaciones de paz, mostró hoy su "preocupación" por el "nivel de compromiso" que están mostrando las partes, lo que podría poner en peligro el éxito del acuerdo, que pretende acabar con la guerra desatada en diciembre de 2013.

Este grupo de países, formado por el Reino Unido, Estados Unidos y Noruega, afirmó en un comunicado que ha habido recientes combates en Wau y aseguró que las partes siguen sin permitir el acceso de observadores o de ayuda humanitaria.

Por ello, entre otras medidas, instó a las partes a cesar la violencia, a permitir el acceso de la ayuda humanitaria, liberar los presos políticos y a comprometerse de forma "real" con la "implementación verificable" del acuerdo.

"Sin progresos en estas áreas críticas, seguimos preocupados porque el acuerdo no traiga la paz que el pueblo de Sudán del Sur merece", afirmó el representante especial de Reino Unido para Sudán y Sudán del Sur, Chris Trott, en un comunicado.

El presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir, y el líder de la principal facción opositora, Riek Machar, ratificaron ayer el acuerdo de paz, alcanzado el pasado 5 de agosto, en una reunión en Adís Abeba auspiciada por la Autoridad Intergubernamental para el Desarollo en el Este de África (IGAD).

Ambos líderes firmaron en 2015 otro acuerdo de paz similar, que fracasó y la violencia resurgió un año después, a mediados de 2016.

El analista Luka Biong, director del Centro de Estudios de Paz y Desarrollo en la Universidad de Yuba, dijo a Efe que el nuevo acuerdo de paz atravesará problemas por la falta de apoyo financiero internacional y por las reformas administrativas, económicas y de seguridad que propone.

"El acuerdo llevará la violencia a las comunidades locales porque hace referencia a la demarcación de las fronteras entre las tribus en el Sudán de Sur", aseguró Biong.

El experto también señaló que será difícil cumplir alguno de los puntos, en especial el que prevé la integración de las milicias rebeldes en el Ejército en el plazo de un mes.

A pesar de estas posibles dificultades, el portavoz del Gobierno, Michael Makuei Lueth, dijo a Efe que el acuerdo es "resistente" porque fue firmado por "todas las partes de conflicto".

"El gobierno confirma su compromiso de cumplir sus cláusulas una y otra vez porque queremos abrir una página nueva en la historia de nuestra patria trabajando para el interés común y también para lograr el desarrollo, la paz y la tolerancia para todos", afirmó.

El opositor Lam Akol Ajawin, jefe del Movimiento Democrático Nacional, consideró que el acuerdo de paz puede tener éxito "si existe una voluntad real" de cumplirlo "de forma clara y explícita".

"Este es un gran paso, porque en cualquier acuerdo ninguna parte alcanza lo que quiere y debe haber algunas concesiones. Sin embargo, este es un buen acuerdo con que se puede convivir", comentó.

El analista político Francis Mayiik explicó que el Gobierno de Yuba se verá obligado a cumplir el acuerdo por varios factores, entre ellos el deterioro de la situación económica y las presiones que ejercen sus socios internacionales debido a las violaciones de los derechos humanos y los crímenes de guerra cometidos.

Según Mayiik, Sudán está presionando a favor de la paz porque "necesita la restauración de la estabilidad" en su vecino del sur "para beneficiarse de los ingresos petroleros", mientras que Uganda desea reanudar el comercio y fomentar el regreso de más de un millón de refugiados presentes en su territorio.

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