Política

La CSU ratifica que seguirá en la coalición de Berlín tras comicios bávaros

Berlín, 16 oct (EFE).- El presidente de la Unión Socialcristiana (CSU) bávara, Horst Seehofer, subrayó hoy que su partido seguirá siendo parte de la gran coalición alemana, pese a sus malos resultados electorales, las negociaciones para formar gobierno en Múnich y cualquier posible dimisión.

Seehofer, también ministro de Interior en el Ejecutivo alemán, aseguró que la CSU -hermana bávara de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller, Angela Merkel- quiere continuar siendo un "factor de estabilidad" dentro de la alianza de conservadores y socialdemócratas.

"Haremos todo lo posible para que se mantenga la gran coalición. No tengo ningún interés en un gobierno en minoría o en elecciones anticipadas", dijo en una rueda de prensa para analizar los resultados electorales del domingo en Baviera.

Añadió que la CSU apuesta por esta coalición, a pesar de que reconoció que ha sido su formación -y él personalmente- la que ha protagonizado las dos grandes crisis internas que ha tenido el Gobierno alemán en sus apenas seis meses de vida.

"Queremos esta gran coalición. Queremos que trabaje con éxito. Lo que no significa que no haya debate interno", afirmó.

Seehofer avanzó que cualquier consecuencia personal en su partido a raíz del varapalo en las urnas no se debatirá hasta mediados de noviembre, saliendo al paso de las demandas desde varios sectores conservadores para que él mismo asuma la responsabilidad y dimita.

Explicó que su formación se va a centrar ahora en las negociaciones para formar una coalición en Baviera y que sólo cuando se conforme el gobierno regional la CSU analizará si es conveniente y apropiado proceder con algún cese o realizar modificaciones programáticas o estratégicas.

Al debate sobre su continuidad al frente de la CSU va "completamente abierto a cualquier resultado", resaltó.

Como la ley bávara prevé cuatro semanas para la formación de gobierno y las elecciones tuvieron lugar el 14 de octubre, Seehofer estimó que el análisis podría empezar a partir del 12 de noviembre.

Mientras tanto, los conservadores bávaros han decidido "no hablar sobre personas" y no repartir "culpas".

Apuntó que se ha producido "un cambio grave de las estructuras sociales" en Alemania y que su partido debe extraer lecciones de los resultados electorales y adoptar "consecuencias sostenibles", aunque teniendo siempre en cuenta la "estabilidad" tanto en Baviera como en el Gobierno alemán.

"Hemos perdido electores que se han ido a Los Verdes. Pero sobre todo electores que se han ido a (el ultraderechista Alternativa para Alemania) AfD y los Electores Libres", una escisión conservadora de la CSU, señalo.

No obstante, advirtió de que una eventual revisión programática en la CSU no va a afectar a sus planes para endurecer la inmigración en el Ministerio de Interior, pese a que Los Verdes doblaron sus resultados previos en Baviera con un discurso de fronteras abiertas.

Argumentó que los políticos deben mantenerse "auténticos" y descartó reposicionarse siguiendo las variaciones en las encuestas.

Con respecto a las negociaciones para formar un nuevo Ejecutivo en Múnich, indicó que mañana comenzarán los primeros contactos, denominados "sondeos", a los que se enfrenta de manera "objetiva" aunque ve más probable que la CSU se acabe decantando por negociar con los Electores Libres.

"Queremos un gobierno tan pronto como sea posible. Por esa razón empezamos mañana con los sondeos. Queremos hablar con todos los que quieren hablar con nosotros, con la excepción de AfD", recalcó.

Tras el primer contacto, la dirección de la CSU elegirá con quién "tiene sentido" negociar la formación de gobierno, agregó.

En las elecciones del domingo, la CSU obtuvo un 37,2 % de los votos, 10,5 puntos menos que en las regionales de 2013 y sus peores resultados desde 1954, con lo que perdió la mayoría absoluta, casi una constante desde 1962.

Los Verdes quedaron en segundo puesto, con un 17,5 %, seguidos por los Electores Libres (11,6 %), AfD (10,2 %), el Partido Socialdemócrata (SPD), que con un 9,7 % de las papeletas, perdieron la mitad de sus votos con respecto a las elecciones previas, y por último el Partido Liberal (FDP), justo por encima de la barrera legal del 5 % para tener representación.

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