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Paul Biya, el presidente "eterno" de Camerún

EFE
22/10/2018 - 17:15

Yaundé, 22 oct (EFE).- El presidente de Camerún, Paul Biya, proclamado hoy ganador de las elecciones del pasado 7 de octubre, se alza con un séptimo mandato y lleva camino de convertirse en un líder "eterno", tras alcanzar el poder el 6 de noviembre de 1982.

Biya, de 85 años, obtuvo el 71,28 % por ciento de los votos, informó el Tribunal Constitucional al publicar los resultados oficiales de los comicios.

Al mandatario, uno de los hombres más ricos de su país, tan solo le supera el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, como el dirigente de África que más tiempo lleva en una jefatura de Estado, con casi cuatro décadas al frente de la antigua colonia española.

El gobernante camerunés resultó reelegido para un nuevo mandato de siete años, pese a las acusaciones de fraude de la oposición, que fueron desestimadas por el Tribunal Constitucional, cuyos once miembros son nombrados por el Jefe del Estado.

Biya también se impuso a sus ocho adversarios en un contexto sin precedentes, con la juventud cada vez más descontenta y activa en las redes sociales; y el telón de fondo de la crisis de los grupos separatistas de las regiones anglófonas.

El 60 % de los cameruneses tiene menos de 25 años, y ni siquiera había nacido cuando el gobernante ocupó la Presidencia en 1982, fecha a partir de la cual monopolizó todo el aparato estatal a través del partido único Unión Nacional Camerunesa (UNC), renombrado en 1985 como Reagrupación Democrática del Pueblo Camerunés (RDPC).

En la década de los 90, acorralado por una fuerte recesión económica y haciendo honor a su apodo de "presidente ausente" - tanto por los largos periodos de tiempo que pasa fuera de Camerún como por su manera sumisa de gobernar -, Biya solicitó ayuda internacional y aplicó las medidas del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Los recortes en educación y sanidad, la reducción de salarios y la corrupción desenfrenada generaron entonces las primeras huelgas y manifestaciones contra el Gobierno, que pese a ser reprimidas de forma violenta, sembraron la semilla del multipartidismo y de una tímida reforma democrática.

Pese al descontento popular, Biya mantuvo su paso triunfal en las elecciones y reformó la Constitución para poder ser reelegido sin límite, mientras organismos internacionales le acusaban de cometer irregularidades y fraude.

Camerún sigue siendo uno de los países más corruptos del mundo, ya que el último informe de la ONG Transparencia Internacional lo sitúa en el puesto 153 de 180 analizados en 2017, por detrás de otras naciones africanas como Kenia, Nigeria o Tanzania.

Considerado por sus colaboradores como "imprevisible, prudente y atento", Biya afronta grandes retos en materia de seguridad y unidad nacional, dada la negativa del Estado a negociar con la minoría anglófona separatista, localizada en el suroeste y el noroeste del país.

Ese conflicto, que emana del pasado colonial francés y británico del país, empezó en 2016 pero desde finales de 2017 se ha recrudecido con el surgir de grupos separatistas armados, como las Fuerzas de Defensa de la Ambazonia, y la represión del Ejército.

Sin ninguna intención de hacer concesiones a los separatistas, el octogenario mandatario ha respondido con el arresto de los líderes del movimiento, lo que ha motivado sonoras quejas de la oposición y una radicalización de los independentistas.

"Combatiremos contra aquellos que han tomado las armas contra su país. Camerún permanecerá unido", advirtió Biya en la campaña electoral.

Además de la creciente violencia interna, el longevo mandatario afronta problemas como un desempleo galopante, con una tasa juvenil que excede el 70 %, una economía resentida y una corrupción endémica.

Casado en segundas nupcias con Chantal Biya, con la que tiene dos hijos, Biya pasará otros siete años en su residencia oficial del Palacio de Etoudi si se lo permite la salud.

Así, Paul Biya, que al final de su nuevo mandato tendrá 92 años, podría convertirse en presidente de por vida.

Alain Georges Lietbouo