Política

Milicias del sur libio esperan ayuda para combatir a rebeldes de Chad y Sudán

Trípoli, 1 nov (EFE).- Las milicias del sur de Libia aún esperan la ayuda prometida tanto por el Gobierno sostenido por la ONU como por el mariscal Halifa Hafter para expulsar a las fuerzas rebeldes chadianas y sudanesas que penetraron en el país en 2011.

Decidido a apropiarse de la región del sur, clave para el control de Libia, Hafter, hombre fuerte del este libio, anunció la semana pasada el inicio de una amplia operación militar en la zona.

Al mismo tiempo, el jefe del Gobierno sostenido por la ONU en Trípoli, Fayez al Serraj, ordenó la creación de dos comités, uno socioeconómico y otro de seguridad, para tratar de dar estabilidad a las provincias del sur.

Una semana después, la región es escenario de combates y ataques continuos, especialmente en las localidades de Umm al Aranib y Zela.

"No ha llegado ningún refuerzo del Gobierno de Tobruk (que tutela Hafter) ni del Gobierno de Trípoli. Todas las declaraciones que hablan de apoyar al sur son papel mojado", criticó Sharaf Eddín Baraka, comandante de la milicia "Al Shuhadaa" en Umm al Aranib.

"Todo lo que dijo Hafter sobre el envío de una fuerza de apoyo al sur es una mentira", agregó en declaraciones a Efe.

Según Baraka, tampoco tienen noticias de los dos nuevos comités de asistencia al sur.

Los hombres de Al Baraka mantienen un férreo asedio al denominado "barrio chino", una serie de inmuebles de Umm al Aranib construidos en tiempos de la dictadura de Muamar al Gadafi en el que resisten las milicias extranjeras.

Los chadianos y sudaneses penetraron en Libia aprovechando el alzamiento rebelde que en 2011 lograría, con el respaldo militar de la OTAN, derrocar a Gadafi.

Desde las regiones septentrionales chadianas entraron unidades del opositor Frente para la Alternancia y la Concordia de Chad.

Y de la región sudanesa de Darfur llegaron guerrilleros del Movimiento por la Justicia y la Equidad y del Ejército de Liberación de Sudán, que desde hace más de cuatro décadas luchan por la independencia de esa región oriental.

Informes de la ONU apuntan que los dos grupos procedentes de Darfur disfrutan del apoyo estratégico, logístico y armamentístico de Hafter.

El mariscal, un antiguo miembro de la cúpula militar que aupó al poder a Gadafi, domina el este de Libia y sus principales recursos petrolíferos pero la falta de un poder económico y militar más amplio le ha impedido hasta la fecha penetrar en Trípoli, dominar el oeste y acabar con la resistencia de la ciudad-estado de Misrata, que apoya a las fuerzas chadianas en el sur.

"El control del sur, y en particular de la frontera, es esencial para la estabilidad de Libia. Es la puerta de entrada del contrabando, tanto de personas como de armas", explicó a Efe una fuente de Inteligencia europea.

"Hafter lleva meses intentando convencer, ya sea por las armas o con dinero, que se sumen a sus fuerzas, pero no ha conseguido avances. Aunque los enfrentamientos actuales se presenten como una operación para expulsar a los extranjeros, esconden el pulso por el control del sur", añadió.

En la misma línea se expresa un asesor de los servicios secretos de una nación árabe, que igualmente prefiere no identificarse por motivos de seguridad.

"El control del sur es necesario para dar credibilidad a las elecciones. Hafter sabe que con el sur y el este su victoria electoral será mucho más amplia e incontestable y se quedará con el país", afirmó.

La consulta forma parte del nuevo plan de reconciliación de la ONU y será el principal punto a discutir en la cumbre internacional convocada por Italia para los días 11 y 12 de este mes en Palermo.

Mientras Francia, principal apoyo exterior de Hafter, presiona para que se celebren el 10 de diciembre, Italia y la ONU se muestran reticentes, pues consideran que el país aún no está preparado. Mohamed Abdel Kader

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