Política

Borrell cree relación con Bélgica será más fácil sin nacionalistas flamencos

Bruselas, 10 dic (EFE).- El ministro español de Exteriores y Cooperación, Josep Borrell, consideró hoy que las relaciones diplomáticas con Bélgica serán más fáciles ahora que los nacionalistas flamencos de la N-VA han dejado la coalición del Gobierno federal, tras los últimos roces por la situación catalana.

"Lo que ha ocurrido viene a clarificar la situación en lo que a España le concierne, que este partido flamenco no tenga carteras ministeriales desde las cuales atacar a España, sin duda nos va a facilitar la vida", indicó Borrell a su llegada a un Consejo de ministros de la Unión Europea.

Borrell respondió así preguntado por la salida de la N-VA del Gobierno belga, tras retirar esa formación su apoyo al pacto de la ONU sobre migración que el primer ministro belga, el liberal Charles Michel, sí que ha respaldado.

"Hace unos días anticipaba mi preocupación por una situación de incoherencia dentro del Gobierno belga entre el partido nacionalista flamenco y la presidencia del Gobierno", recordó Borrell, en referencia a los últimos comentarios del ministro belga de Defensa, Sander Loones, de la N-VA, sobre la situación de los políticos independentistas catalanes en prisión.

El ministro español dijo que serían objeto de una "comunicación diplomática" a fin de "expresar nuestro desagrado por esta clase de manifestaciones".

"Encerrados por más de un año. Sin ser juzgados", comentaba Loones el 1 de diciembre en su cuenta de Twitter sobre Jordi Sànchez y Jordi Turull, que habían iniciado una huelga de hambre para presionar al Tribunal Constitucional y denunciar que bloquea sus recursos y les impide acceder a la Justicia europea.

El ya exministro belga añadía que "el juez español ni siquiera se ocupa de su demanda. Para evitar que el Tribunal de Derechos Humanos pueda pronunciarse".

España ha mostrado su malestar con comentarios de políticos belgas sobre la situación en Cataluña en varias ocasiones.

En octubre, España retiró el estatus diplomático al delegado de la región de Flandes en Madrid, André Hebbelinck, en protesta por las declaraciones "inaceptables e impropias de un país amigo y aliado" del presidente del Parlamento flamenco, Jan Peumans, sobre Cataluña y el proceso independentista.

Borrell convocó entonces al embajador belga en Madrid, Marc Calcoen, para trasladarle personalmente el malestar de España por esas declaraciones.

Fue la tercera vez en menos de un mes que el embajador belga fue convocado por el Ministerio de Exteriores español como protesta por las palabras de Peumans, que había considerado "inadmisible" que los líderes independentistas catalanes siguieran en prisión y sostuvo que "encerrar a políticos es un acto de violencia".

Había reiterado, además, que el Gobierno español era "incapaz de cumplir las condiciones para formar parte de una Europa democrática".

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