Política

Putin acude a la capilla ardiente de la nonagenaria activista Ludmila Alexéyeva

Moscú, 11 dic (EFE).- El presidente ruso, Vladímir Putin, acudió hoy a la capilla ardiente de la nonagenaria activista Ludmila Alexéyeva, una de las fundadores del movimiento de defensa de derechos humanos en la Unión Soviética.

Putin, que es criticado desde hace años por la involución de las libertades fundamentales en Rusia, depositó un ramo de flores ante el féretro instalado en la Casa Central del Periodista en la capital rusa.

Además, expresó personalmente el pésame a los familiares de Alexéyeva, que murió el sábado a los 91 años, y departió con sus colegas en un acto que atrajo a centenares de personas.

También acudieron a la capilla ardiente conocidos activistas y políticos opositores, que criticaron la presencia del jefe del Kremlin, al que acusan de apretar las tuercas a la oposición, al mundo de la cultura y a la sociedad civil.

Por ese motivo, Alexéyeva abandonó en 2012 el consejo de derechos humanos adscrito al Kremlin, aunque volvió en 2015 con el argumento de que la única forma de mejorar la situación en el país es dialogar con las autoridades, motivo por lo que recibió no pocas críticas.

El presidente de dicho consejo, Mijaíl Fedotov, informó que el cuerpo de Alexéyeva será incinerado en el cementerio de Troyekúrovskoye en presencia de su familia y allegados, como ella quería.

Alexéyeva fue una destacada disidente soviética y uno de los miembros fundadores del Grupo de Helsinki de Moscú, creado para supervisar el cumplimiento de la Unión Soviética con los Acuerdos de Helsinki de 1975.

Ganadora en 2009 del premio Sájarov junto a otros activistas rusos y nominada en dos ocasiones (2012 y 2013) al Nobel de la Paz, así como galardonada en 2015 con el premio Václav Havel de Derechos Humanos, Alexéyeva labró su fama en los años 60.

Nacida en Crimea en 1927, escribió varias peticiones en defensa de los presos políticos y en protesta contra la invasión soviética de Checoslovaquia (1968), lo que le costó la expulsión del partido.

Ante la amenaza de detención, tuvo que emigrar en 1977 a Estados Unidos y no regresó hasta 1993, dos años después de la caída de la URSS.

Además de participar en numerosas ocasiones en manifestaciones antigubernamentales, se pronunció en contra de la anexión rusa de la península de Crimea.

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