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Una región musulmana filipina, llamada a votar para zanjar un conflicto separatista

EFE
20/01/2019 - 13:36
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Cotabato (Filipinas), 20 ene (EFE).- Entre fuertes medidas de seguridad, la comunidad de mayoría musulmana del sur de Filipinas vota mañana en plebiscito si acepta convertirse en una región más autónoma, bautizada Bangsamoro y concebida como una solución de paz a décadas de conflicto separatista.

La Ley de Autonomía de Bangsamoro, firmada por el presidente Rodrigo Duterte el pasado julio, implementa el acuerdo de paz de 2014 con el Frente Moro de Liberación Islámica (FMLI) y es la gran apuesta del gobierno para lograr estabilidad y desarrollo en esa convulsa área de la isla de Mindanao.

"La aprobación de esa ley expresará vuestro deseo de poner fin a medio siglo de violencia y será testimonio de la determinación colectiva por la paz", destacó el mandatario este fin de semana en un acto en Cotabato, ciudad plagada desde hace semanas de carteles por el sí con las caras de las figuras fuertes del gabinete.

El FMLI, el mayor grupo rebelde musulmán de Filipinas, renunció según ese pacto a la independencia y la lucha armada a cambio de gobernar la nueva región, que tendrá autonomía fiscal, además su propia fuerza de seguridad, parlamento y un sistema de justicia que integrará preceptos islámicos.

Si gana el sí, el 5 % del presupuesto nacional se destinará al Bangsamoro, que recibirá además 95 millones de dólares (83,5 millones de euros) anuales de los fondos especiales para el desarrollo durante los próximos diez años.

En ese caso, el FMLI deberá entregar inmediatamente en una primera tanda 12.000 armas de las alrededor de 40.000 que posee, según confirmó su líder, Murad Ebrahim, que participó el fin de semana junto con Duterte en un acto masivo de campaña por el sí.

"Los retos del futuro son incluso mayores que los vividos en el pasado como insurgencia. No es fácil transformar a un revolucionario en un funcionario del gobierno", admitió Ebrahim, quien vaticinó un amplio triunfo del sí en el plebiscito, ya que "también cuenta con el respaldo de líderes cristianos de la zona".

Cinco décadas de conflicto con grupos separatistas musulmanes han costado la vida de unas 150.000 personas y han lastrado el despegue económico de esa región rica en recursos naturales, que abarca la parte occidental de Mindanao y otras islas adyacentes.

Mañana están llamados a las urnas unos 2,2 millones de filipinos en las provincias que Basilan, Lanao del Sur, Maguindanao, Sulu y Tawi-Tawi, que integran la Región Autónoma del Mindanao Musulmán (ARMM), fruto del armisticio de 1996 con el Frente Moro de Liberación Nacional (FMLN), grupo del que se escindió el FMLI.

Si prospera el plebiscito, Bangsamoro incluirá además de esos territorios, las ciudades de Cotabato e Isabela, que en 1996 votaron quedarse fuera de la ARMM -que ahora desaparecerá- al no estar apoyada por el FMLI.

El 6 de febrero votarán si se integran a Bangsamoro los 600.000 habitantes de Lanao del Norte, provincia que no pertenece a la ARMM.

"Esperamos que la participación sea alta, como mínimo del 75%", indicó a EFE el portavoz de la Comisión Electoral, James Jiménez, que añadió que el referendo estará vigilado por 300 observadores internacionales regados por los 1.845 centros de votación.

Aunque es vista como solución de paz, la sombra del terrorismo planea sobre la nueva región del Bangsamoro, donde el pasado viernes la policía detuvo a Abubakar Pagayao, vinculado al grupo yihadista Ansar Al-Khilafah y sospechoso de planear un ataque durante la celebración del plebiscito.

Para evitar incidentes, las autoridades han desplegado un fuerte dispositivo de seguridad con 20.000 soldados y policías y numerosos controles militares en toda la zona llamada a las urnas, además de prohibirse desde hoy la venta de alcohol.

Cotabato, previsible capital de Bangsamoro, es considerada un "punto caliente" por la amenaza terrorista, ya que fue el escenario del último atentado de grupos yihadistas, el pasado 31 de diciembre, cuando una bomba estalló en la entrada de un centro comercial, donde mató a dos personas e hirió a una treintena.

No es un hecho aislado, ya que desde que Duterte firmara la ley de autonomía de Bangsamoro el 26 de julio, la zona ha sufrido el azote de otros cuatro atentados por grupos afines al Estado Islámico (EI) que se cobraron la vida de una veintena de personas.

En el Mindanao musulmán todavía no se ha olvidado el trauma de la batalla por la liberación de Marawi, ciudad sitiada cinco meses en 2017 por milicias del Grupo Maute y Abu Sayyaf, leales al EI, que dejó un saldo de un millar de muertos y 400.000 desplazados.