Salud

Células madre de cordón umbilical crean los linfocitos que originan la leucemia infantil

Investigadores de la Unidad I+D de la Universidad de Alcalá (UAH), asociada al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han descubierto cómo las células madre presentes en la sangre que circula por el cordones umbilicales puede emplear dos rutas de diferenciación distintas para generar la células productoras de anticuerpos, los linfocitos B, que se transforman en leucemias infantiles.

MADRID, 18 (EUROPA PRESS)

Investigadores de la Unidad I+D de la Universidad de Alcalá (UAH), asociada al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han descubierto cómo las células madre presentes en la sangre que circula por el cordones umbilicales puede emplear dos rutas de diferenciación distintas para generar la células productoras de anticuerpos, los linfocitos B, que se transforman en leucemias infantiles.

Esta investigación, publicada esta semana en la revista de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos, permite encontrar el linaje de linfocitos B-1 humanos, distinto de las células B-2 que son las mayoritarias en adultos y las únicas conocidas hasta ahora en el hombre.

Los autores han descubierto la célula B normal diana de transformación tumoral en los pacientes de leucemia linfoblástica B infantil, y posiblemente implicada en otros mecanismos fisiopatológicos que afectan a gran parte de la población. Los resultados del estudio representan un avance en el conocimiento fundamental de la génesis del sistema inmunitario y tienen implicaciones en enfermedades de gran impacto social.

La investigadora Eva Sanz (en la imagen), y sus colaboradores, han trazado el destino de cada célula descendiente de la población 'madre' durante las primeras 10 generaciones de división celular de su progenie para demostrarlo. "Los hallazgos de nuestro estudio son los primeros en demostrar que los linfocitos B humanos se pueden crear por dos rutas de progenitores distintos que comparten propiedades análogas a los linajes de células B-1 y B-2 de ratón", explica Sanz.

Durante casi tres décadas se había asumido que esto no ocurría en personas, porque sólo se pudo demostrar el camino de desarrollo de los linfocitos B-2. "Cambiar dicho paradigma es muy importante porque los ratones son el modelo animal de referencia no solo en conocimiento fundamental si no en la investigación preclínica de mecanismos de enfermedades humanas y su tratamiento", añade.

Las células B-1 están implicadas en mecanismos de enfermedad como el cáncer, en la producción de anticuerpos naturales responsables en defensa antiinfecciosa, y la retirada de productos implicados en degeneración en patologías comunes en ancianos, como la eliminación de colesterol oxidado para evitar la aterosclerosis.

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