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La monja Teresa Forcades se declara admiradora de Chávez y teme por su vida

EFE
15/06/2012 - 14:56

Barcelona, 15 jun (EFE).- La monja benedictina, teóloga y doctora en medicina, Teresa Forcades, ha expresado hoy por primera vez su admiración por el presidente venezolano Hugo Chávez, del que opina que "está haciendo un bien inmenso a su país y al mundo" y teme que "lo eliminen los intereses geopolíticos de los poderosos".

Su posicionamiento por primera vez público a favor de las políticas de Chávez, es una de las opiniones novedosas que Forcades expresa en el libro "Converses amb Teresa Forcades", escrito a seis manos entre la periodista Eulàlia Tort, el editor Ton Barnils y la propia religiosa, que se hizo popular por sus críticas a la industria farmacéutica.

En el libro, que ha sido presentado hoy en Barcelona, Teresa Forcades habla sin tapujos sobre política, economía, medicina, religión, insiste en sus críticas al funcionamiento poco democrático de la Iglesia y reivindica el papel de la mujer en ella.

La propia Forcades ha explicado que, por primera vez, ha expresado su opinión favorable a Chávez, a riesgo de que le llamen "chavista".

En el libro, fruto de un año de entrevistas con la monja grabadas en su monasterio de Sant Benet de Montserrat (Bacelona), la monja reconoce que viajó a Venezuela con unas ideas preconcebidas como "prácticas dictatoriales de un líder carismático que había visto por la televisión gritando y amenazando y acusando al imperio yanqui como culpable de todo".

Explica que cuando llegó a su hotel vio que la televisión venezolana retransmitía un sermón del arzobispo "contra el gobierno legítimo de Chávez". "Con este pequeño detalle comprobé que había libertad de expresión", explica la monja, que recuerda que Venezuela "era y es un país con una problemática importante, pero que poco a poco lo va resolviendo".

"Antes del gobierno de Chávez había más de un 20 % de personas en situación de pobreza extrema y ahora el porcentaje se sitúa en el 7 %. ¡Y no olvidemos que en España hay un 20 % de pobreza!", defiende la benedictina, que también resalta que el analfabetismo en Venezuela ha bajado del 60 % "y en menos de diez años ha alfabetizado al 95 % de sus ciudadanos".

Forcades destaca su "respeto" por Chávez y asegura que "no hay ningún líder contemporáneo europeo que tenga la cultura que tiene Hugo Chávez".

En el libro, la monja desvela también algunos episodios de su vida que hasta ahora eran inéditos, como que sus padres se divorciaron cuando ella era pequeña y que era hiperactiva y sacaba un cero en comportamiento en el colegio.

También revela que, a petición de una familia, desconectó a una paciente de la máquina que la sostenía con vida cuando era interna en un hospital de Estados Unidos.

Este hecho da pie a la autora del libro, la periodista Eulàlia Fort, para interpelarla sobre la eutanasia y la monja se muestra contraria al "ensañamiento terapéutico", aunque también rechaza la eutanasia activa para acelerar la muerte de una persona.

"Desde el punto de vista cristiano, no hay la obligación de usar ningún medio extraordinario, tu puedes aceptar perfectamente que un organismo diga basta y si ya tiene una cierta edad y una patología no curable, puedes tranquilamente acompañar aquella persona a la muerte sin ensañamiento terapéutico", explica la doctora monja, que, entre otras cosas, cuida de la salud de sus treinta compañeras de monasterio.

Forcades ha arremetido también contra las grandes editoriales de libros "que sólo piensan en ganar dinero y queman los excedentes que no venden cuando hace tres meses que los han publicado". "La cultura no es eso", ha dicho.

Respecto a la economía, ha lamentado que la Democracia haya perdido frente a una "dictadura financiera" y ha apelado a que los políticos recuperen el control de la economía porque: "los políticos son los únicos de los que podemos tener un control democrático".

Entre las numerosas anécdotas que ha explicado la monja, ha desvelado que en plena crisis de la gripe aviar la exconsellera Marina Geli telefoneó al abad de Montserrat para que, a su vez, trasladara a la abadesa de Sant Benet una petición para que ella no siguiera criticando la vacuna.

"Luego, cuando se ha visto la verdad, nadie me ha pedido disculpas, aunque tampoco nadie me denunció judicialmente", ha recordado.