Salud

Tácticas para ducharse correctamente: no vale sólo con frotar

Foto: Archivo

Darse al menos una ducha diaria es algo habitual en todos los países desarrollados, aunque hace no tanto constituía todo un lujo.

Con el invento del calentador en las casas en 1889 se promovió el diseño y la innovación en los tipos de ducha. Así, durante treinta años se investigó muchísimo para poder poner en común ambos inventos, lo que llevó a que un hotel en Boston, el Tremont, pudiera convertirse en el primero en tener sus propias tuberías de interior.

Se tiene constancia de las primeras duchas en casa al final de la Primera Guerra Mundial, cuando empezaron a instalarse en los hogares de clase media y solo una década después, ya se vieron en muchas casas rurales de Estados Unidos.

Una ducha diaria, con agua fría en temperaturas cálidas, o un baño caliente al final de un día frío es uno de los lujos que más agradece nuestro cuerpo. En este último supuesto, por ejemplo, un estudio japonés determinó los efectos calmantes de una ducha caliente al final del día, ya que en la saliva de los individuos estudiados se observó un descenso en los niveles de estrés. Por otro lado, para mucha gente, la ducha de cada mañana tiene un efecto contra la pereza y puede actuar casi como la cafeína.

Sin embargo, más de una ducha diaria podría en algunos casos tener algún tipo de riesgo para la piel. Esta se compone de capas, y la que está formada por lípidos es la que impide a las bacterias extenderse en mayor medida por la piel. Por lo tanto, es importante proteger esta capa no alterando sus componentes. En este sentido, algunos geles de ducha pueden alterar la capa de lípidos si se interfiere en el PH de la piel.

Por lo tanto, aunque el agua no suponga nunca un ataque contra la piel, el jabón sí puede serlo, sobre todo si tiene un PH superior al 6,5, ya que el de la piel es del 5,5. De esta manera, utilizar geles que excedan nuestros propios niveles puede tener efectos adversos en la piel y contribuir a algunas enfermedades, siendo las más habituales las alergias o alguna infección, además de provocar una dermatitis atópica. Además del nivel de PH, será aconsejable observar en los ingredientes de nuestro gel que contiene aceites vegetales.

Aplicar el jabón masajeando sin presionar

Este jabón, por otro lado, deberá aplicarse con suaves masajes pero sin que suponga una fuerte presión, tanto si lo hacemos con o sin esponja. En caso de usarla, es sobre todo útil para eliminar el jabón y los restos de suciedad, aunque deberá cambiarse cada dos o tres meses, debido a que las bacterias se quedan adheridas a la superficie.

Por último, la temperatura del agua puede también provocar algún tipo de problema. Si está muy caliente, la piel puede secarse en exceso, por lo que no es conveniente elegir una temperatura muy caliente.

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