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Un experto de la OMS exige que los gobiernos aborden la obesidad con una regulación como la del tabaco

Agencias
14/05/2008 - 19:20

El investigador de Salud Pública de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Boyd Swinburn, afirmó hoy que el aumento de la obesidad que se está dando en todo el mundo ha de abordarse desde los gobiernos nacionales mediante iniciativas reguladoras similares a las aplicadas en su momento para frenar el consumo de tabaco, según afirmó en el marco del Congreso Europeo de Obesidad 2008 celebrado recientemente en Ginebra (Suiza).

En este sentido, recomendó impedir el acceso de los niños al mercado de las "comidas basura" y favorecer en la escuela una alimentación sana. "El freno a la obesidad debe ser dirigido por los gobiernos, deben mostrarnos el camino como hicieron con la epidemia del tabaco, necesitamos mensajes chocantes", aseguró.

Eso si, para este experto las medidas deben ser "urgentes" porque, a excepción del África subsahariana, cada país ha experimentado una subida dramática de la obesidad en las personas de más de 30 años debido "probablemente a la triplicación de los países desarrollados". Según cifras de la OMS, hay unos 400 millones de personas obesas en todo el mundo, de los que 20 millones eran niños menores de cinco años.

Problemas de salud

Atendiendo a estos datos, Swinburn recordó que la obesidad eleva el riesgo de padecer enfermedades como la diabetes tipo 2 y problemas cardiovasculares, lo que suponen "una presión para los sistemas nacionales de salud". Swinburn aseguró que la industria alimenticia es "en gran parte culpable de esta epidemia" ya que la comida basura y la bollería industrial son más baratos y saben mejor "pero contienen pocos ingredientes sanos".

A esto se añade la falta de ejercicio físico, que influye en que la obesidad persista a pesar de que la gente es "cada vez más consciente de los riesgos de un elevado sobrepeso". "Es necesaria una intervención directa del Gobierno", dijo.

Entre las medidas ya adoptadas por algunas administraciones, en Nueva York se ha obligado a las cadenas de comida rápida que se detallen las calorías en los menús, mientras que Gran Bretaña tiene previsto gastar unos 75 millones de libras, más de 94 millones de euros, para una campaña que fomente estilos de vida saludables, clases de cocina obligatorias para niños y la promoción de ejercicio.

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