Salud

El coste de los medicamentos para la esclerosis múltiple supone sólo el 18% del gasto de la enfermedad

La esclerosis múltiple es una de las enfermedades más costosas por la repercusión que tiene la discapacidad en la actividad laboral del paciente, en su calidad de vida o en la de sus familiares, pero solo un 18 por ciento corresponde al gasto en medicamentos, según ha afirmado el jefe de la Unidad de Gestión Clínica de Neurología, Neurocirugía y Neurofisiología del Hospital Universitario Virgen de la Macarena de Sevilla, el doctor Guillermo Izquierdo.

MADRID, 19 (EUROPA PRESS)

"Los medicamentos son caros pero lo importante es el coste-beneficio. Las repercusiones que el efecto de los tratamientos tienen sobre el aumento de la discapacidad de los pacientes, e incluso en prevenir muertes prematuras, justifica la utilización de los medicamentos modificadores de la enfermedad. Además, es recomendable su utilización lo antes posible, porque el efecto de la enfermedad durante el tiempo en que no es tratada no se recupera", ha explicado el doctor Izquierdo.

Otro de los temas debatidos en la reunión anual ha sido la comparativa entre los resultados de los ensayos clínicos con la práctica clínica real. "La eficacia de los medicamentos en esclerosis múltiple es siempre mayor en la práctica habitual que en los ensayos clínicos. Esto se debe a que los pacientes que se tratan en la vida diaria no son tan seleccionados y, por otra parte, al no existir un grupo de pacientes tratados con placebo, se añade al efecto terapéutico del fármaco", ha afirmado el investigador senior del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga del Hospital Regional Carlos Haya de Málaga, el doctor Óscar Fernández.

El responsable de la Unidad de Esclerosis Múltuiple del Hospital La Fe de Valencia, el doctor Bonaventura Casanova, ha compartido esta opinión y ha señalado que "existen evidencias publicadas de que cada vez los ensayos clínicos están sesgados hacia grupos de pacientes menos activos".

Respecto a que los estudios clínicos no siempre reflejan la realidad del tratamiento, los neurólogos han insistido en que los datos de los ensayos clínicos en relación a la seguridad son insuficientes y sólo el tratamiento real a largo plazo ofrece un perfil real de seguridad en este tipo de fármacos. Los efectos secundarios no siempre aparecen en los ensayos, ya que "por desgracia surgen de forma inesperada cuando se llevan muchos pacientes tratados durante mucho tiempo", ha especificado el doctor Casanova.

Esta diferencia entre ensayos y pacientes reales la ha explicado también el doctor Fernández. "En los ensayos clínicos se trata a un número reducido de pacientes (unos cientos como máximo) en periodos de tiempo limitados (2-3 años como máximo). Por ello es preciso esperar a que haya una experiencia amplia de miles de pacientes (20.000 a 40.000) tratados desde durante varios años a una década, para conocer el perfil de seguridad real de los fármacos".

Los neurólogos especializados en esclerosis múltiple han opinado que, al ser una enfermedad que requiere tratamiento crónico, es fundamental la tolerancia de los pacientes al tratamiento prescrito. "En este momento tenemos fármacos orales que tienen una serie de ventajas, como la comodidad en su administración, pero también tienen unos efectos secundarios que no los tenemos con fármacos de inyección subcutánea con los que ya estamos trabajando desde hace muchos años, como Copaxone que es un fármaco que conocemos muy bien ya que llevamos prescribiéndolo casi 15 años", ha afirmado el neurólogo del Hospital Clínico de Santiago, el doctor José María Prieto.

"Por eso, cuando estamos utilizando un fármaco que funciona no se debe cambiar. El cambiar a fármacos orales, simplemente por la comodidad de pasar de uno inyectable a uno oral, no es correcto, porque son fármacos diferentes en su mecanismo de acción, en sus efectos secundarios, etc.", ha concretado el especialista.

La Esclerosis Múltiple (EM) afecta en España a unas 46.000 personas y cada año se diagnostican en nuestro país 1.800 pacientes nuevos. Además, esta patología crónica afecta a los pacientes durante una media de 40 años.

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