Salud

Una proteína 'comecocos' que engulle las células muertas podría ayudar en la lucha contra el cáncer

Investigadores de la Universidad de Sheffield, en Reino Unido, han identificado una proteína que hace que las células se coman a sus vecinos moribundos, ayudando a prevenir la inflamación, algo que es vital en la lucha para detener la propagación del cáncer.

MADRID, 15 (EUROPA PRESS)

Los científicos descubrieron que la proteína Rac1 cambia la función celular y hace que las células repondan a las señales de 'cómeme' en sus células vecinas moribundas y las elimina de manera eficiente para minimizar la inflamación perjudicial que está vinculada a una variedad de enfermedades, como el cáncer.

El equipo, dirigido por la doctora Nasreen Akhtar, del Departamento de Oncología y Metabolismo de la Universidad de Sheffield, hizo el descubrimiento mientras estudiaba la mama de la mujer para comprender mejor cómo el órgano se deshace de las células muertas y los excedentes de leche cuando ya no son necesarios.

En el embarazo, las células epiteliales especializadas dentro del seno crecen para formar alvéolos que secretan leche. Cuando ya no se requiere la producción de leche, los alvéolos se mueren y el pecho vuelve a adoptar un estado de no embarazo. Los epitelios de mama también alinean los conductos mamarios, llevando la leche hacia el pezón cuando sea necesario.

Mediante estudios de deleción de genes, Akhtar y su equipo encontraron que la proteína Rac1 es crucial tanto para la secreción de la leche como para su retirada en el periodo de desecación que sigue. Los fagocitos inflamatorios del sistema inmune son reclutados normalmente para eliminar las células muertas que están al acecho en los tejidos y fluidos excedentes, pero si se reclutan muchos durante periodos prolongados, pueden desencadenar la inflamación en los tejidos, causando daños.

UN MECANISMO PARA EVITAR LA INFLAMACIÓN

Esta investigación reveló que los epitelios de mama utilizan Rac1 para evadir los fagocitos inflamatorios dañinos del sistema inmune mediante el secuestro de su trabajo. En los primeros días después del destete, los epitelios de mama en vivo comen a sus vecinos moribundos y se tragan todas las secreciones, limpiando los conductos de la leche vieja y las células muertas, y entonces, son eliminados por fagocitos profesionales del sistema inmunológico.

"Al hacer el trabajo ellos mismos, los epitelios de mama limitan tanto el número como el tiempo de infiltración de los fagocitos inmunes, lo que evita que el tejido se dañe", explica Akhtar. "Sin Rac1, las células muertas y las inundaciones de leche de los conductos mamarios interconectados provocan que se hinchen y se desencadene la inflamación crónica. Entonces, los conductos hinchados fallan en la regeneración y producción de leche en un embarazo futuro", añade.

"Se piensa que tenemos que verter el equivalente de nuestro propio peso corporal en células muertas cada año", detalla Ahktar, quien comenzó la investigación en 2009 en colaboración con el profesor Charles Streuli, mientras trabajaba en la Universidad de Manchester, también en Reino Unido.

"Sin embargo, se sabe muy poco acerca de cómo deshacerse de ellas. Si los fagocitos inmunes fueran el único tipo de célula que elimina las células muertas, nuestros cuerpos se inflamarían de forma continua. Es bastante probable que la engullición del epitelio se produzca en muchos otros órganos, porque este tipo de células forman los bloques de construcción de nuestro cuerpo", augura esta experta.

Más del 90 por ciento de los cánceres provienen de células epiteliales, lo que es la razón principal por la cual resulta esencial revelar el misterio de su funcionamiento. Es fundamental entender cómo funcionan correctamente las células sanas con el fin de apreciar plenamente por qué van mal cuando se desarrolla el cáncer y la mejor manera de combatir la enfermedad.

El estudio, que se publica este lunes en la revista 'Developmental Cell' será enormemente beneficioso para los biólogos del cáncer. "Rac1 está sobreexpresada en varios tipos de cáncer, incluyendo el cáncer de mama y los inhibidores de Rac1, que actualmente están siendo considerados como terapias contra el cáncer", añade Akhtar.

"Sin embargo, hasta ahora prácticamente no se entendía nada acerca de qué hace Rac1 en el tejido sano y nuestro estudio muestra que en el pecho una de sus funciones principales es prevenir respuestas inflamatorias nocivas. Sin Rac1 estas respuestas se intensifican y prolongan dentro de los tejidos. Dado que la inflamación mantenida está vinculada a la progresión del cáncer, los resultados muestran que el bloqueo de Rac1 podría no ser una buena idea", concluye.

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