Salud

Hasta el 20 por ciento de la población infantil tiene algún trastorno de conducta o aprendizaje, según un experto

Hasta el 20 por ciento de la población infantil tiene algún trastorno de conducta o aprendizaje, según afirmó hoy el neuropediatra y psicólogo del Centro Psyncron y coordinador del II Cursos de Trastornos del Aprendizaje y de la Conducta celebrado en Barcelona, el doctor Josep Artigas.

MADRID, 29 (EUROPA PRESS)

Asimismo, el experto sugirió que "los padres deben llevar a su hijo a consulta cuando el comportamiento y los resultados en el entorno familiar y escolar no responden a las expectativas de una familia normal media". Los problemas más frecuentes son las dificultades de los niños para centrar su atención, problemas en áreas concretas de aprendizaje como la lectura o el cálculo y los trastornos en el desarrollo del lenguaje.

Este experto aseguró que "con un correcto abordaje" se consigue mejorar la situación, aunque apeló, sobre todo, a la comprensión "para que la vida del niño no sea un infierno". "Hoy día todo el mundo entiende que un niño cojo o asmático no puede hacer determinados esfuerzos o que un niño diabético tenga que llevar una dieta y unas condiciones de vida determinadas. Sin embargo cuesta mucho más comprender las dificultades de un niño por ejemplo con dislexia. Para estos pequeños es fundamental adecuar las condiciones de enseñanza a lo que pueden dar de sí", argumentó.

En este sentido, el doctor Artigas lamentó que hoy día el sistema educativo "esté dando prioridad a la acumulación de datos y se deje de lado toda la educación emocional y del control de los propios impulsos". No obstante, reconoce que la escuela juega un papel "fundamental" en la detección de estos trastornos.

TRATAMIENTO MULTIDISCIPLINAR

En cuanto al tratamiento, "que debe de ser multidisciplinar", este neuropediatra se mostró a favor de los fármacos para tratar determinados trastornos como la hiperactividad u otros como la depresión infantil. "Aunque hay mucha polémica en este sentido, hay que tener en cuenta que una medicina bien utilizada, bajo una indicación adecuada, no ofrece el más mínimo riesgo. Es mucho mayor el riesgo de no darlo", sostuvo.

Este dilema también suele aparecer ante un niño deprimido, circunstancia que afecta a entre el uno y el dos por ciento de la población infantil. Según Artigas, los padres deben de preocuparse cuando de una manera continuada encuentran al niño triste, con problemas para dormir y sin ilusión por jugar, o por el contrario, si se muestra enfadado. La clave para distinguir un estado de ánimo normal de uno patológico es la permanencia en el tiempo. "Un enfado o rabieta puntual no debe de tenerse en cuenta, pero si el niño muestra ese carácter de continuo hay que tomarlo en consideración", aclaró.

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