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Día Internacional del Asperger: un trastorno del neurodesarrollo que genera incomprensión

18/02/2019 - 12:59
  • El diagnóstico temprano facilita la vida plena de quien lo sufre
  • No es una enfermedad y no se puede prevenir ni curar
  • Las terapias psicoeducativas son efectivas para llevar una vida plena
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La atención temprana mejora la vida de quienes sufren el transtorno de asperger. Foto: Dreamstime

El día 18 de febrero se celebra el día Internacional del Asperger un trastorno que se encuentra incluido en el denominado Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) desde el año 2013, aunque fue reconocido por la comunidad científica en el año 1994. El asperger es un trastorno de neurodesarrollo que generalmente cursa con problemas para una comunicación social normal y falta de flexibilidad de pensamiento y en el comportamiento, algo común a otros trastornos que se engloban como TEA y afecta a 1% de la población mundial, 450.000 personas en España según la asociación Autismo Europa.

Pese a la estigmatización o incluso idealización por algunas películas y series de televisión, las personas con asperger tienen un coeficiente intelectual normal, este síndrome una inteligencia inferior, aunque tampoco superior. Es un trastorno que cada vez se diagnóstica más, entre tres y cinco personas de cada mil tiene asperger, con mayor prevalencia en niños que en niñas como otros trastornos del TEA.

Este síndrome fue descubierto por el pediatra austríaco Hans Asperger, nacido el 18 de febrero de 1906, que observó comportamientos llamativos en algunos niños. Este médico colaboraba con el nazismo y envió a estos pequeños a una clínica en Viena en la que se llevaban a cabo estudios y experimentos que terminaban con la muerte de los pequeños.

¿Cuáles son los síntomas?

El síndrome de Asperger cursa con síntomas que varían en cada caso y pueden variar a lo largo de la vida del paciente. Lo más habitual es que el niño con asperger tenga problemas para comunicarse socialmente y su comportamiento sea totalmente rígido sin dar lugar a la improvisación. Los imprevistos pueden suponer una grave crisis para la persona con asperger ya que no sabe como reaccionar ante ellos, como ocurre con otros trastornos dentro del TEA.

Desde la Federación Autismo Madrid, explican que las personas con asperger tienen afectada el área de comunicación social lo que les causa dificultades para comprender el lenguaje verbal de manera no literal y recursos como la ironía. Además, les cuesta o son incapaces de ejercer el lenguaje corporal de una manera normal: les cuesta hacer contacto visual, interpretar gestos, posturas… tampoco son personas empáticas y no son capaces de comprender las reacciones de los demás. Todo esto puede llegar a imposibilitar las relaciones interpersonales y generar conflictos.

Era bastante habitual que los niños con asperger fueran tildados de retraso mental porque su comportamiento no es el socialmente aceptado pero este síndrome no implica una menor capacidad intelectual. Algunas películas han hecho creer lo contrario y hablan de que las personas con asperger son superdotadas, tampoco es real. No llega al 10% de las personas con asperger que cuentan con un CI superior a la media, según aclara a algunos medios el responsable técnico de la Confederación Asperger España, Antonio Peral Parrado.

La rigidez del comportamiento y las conductas obsesivas son otro de los síntomas de las asperger. Es habitual que se obsesionen con intereses o lleven patrones de conducta repetitivos que dificultan la adaptación a las necesidades cambiantes de la sociedad. Esto genera rechazo por parte del resto de personas y los aisla. En la niñez la incomprensión del comportamiento 'raro' de los pequeños con asperger lleva a hacerlos víctimas de bulliying en una sociedad que castiga al diferente.

Desde las asociaciones piden "paciencia y compresión" para quienes sufren este síndrome. La detección temprana es fundamental para que puedan llevar una vida plena.

El síndrome de Asperger puede tener cualidades buenas, lejos de la creencia de que viene asociado a una inteligencia superior, el asperger genera comportamientos e intereses obsesivos que bien canalizados pueden dar lugar a personas muy especializadas en un área concreta de conocimiento.

El asperger no es una enfermedad

El síndrome de Asperger no es una enfermedad, es un trastorno del neurodesarrollo, y por lo tanto no tiene cura. Las personas con TEA han sufrido un desarrollo diferente del sistema nervioso de manera prenatal lo que determina su funcionamiento cerebral. Por el momento esta condición no se puede revertir, al igual que es imposible de prevenir. Lo que si que se puede es apoyar con terapias psicoeducativas y psicológicas orientadas a mejorar el desarrollo personal y social de la persona de manera que puedan manejar las relaciones interpersonales y el entorno con facilidad para alcanzar una vida plena.

Es importante detectar los TEA lo antes posible, también el síndrome de Asperger y así comenzar con la terapia a edades tempranas, ya que se obtienen mejores resultados.


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