Buscar

Se agrava la pobreza infantil en Cataluña, que alcanza al 23,7 % de los niños

EFE
22/05/2012 - 12:52

Barcelona, 22 may (EFE).- Niños que se van a la cama sin cenar, hacinamiento y aumento de los problemas de salud mental en las familias son algunos de los principales síntomas de que la pobreza infantil en Cataluña se está agravando y alcanza ya a un 23,7 % de los menores, según un estudio publicado hoy por la FEDAIA.

La Federación de Entidades de Atención y Educación a la Infancia y la Adolescencia (FEDAIA) ha lanzado hoy un grito de alerta ante este agravamiento con la presentación de un informe que recoge el diagnóstico de 41 entidades que atienden a niños y familias en situación de pobreza o exclusión social en Cataluña.

La FEDAIA, que agrupa a las entidades catalanas que trabajan con niños desamparados o en riesgo de exclusión social, recuerda que en España y en Cataluña las cifras de pobreza infantil se encuentran en niveles muy altos- 26,5 % y 23,7 % respectivamente-, y advierte que la situación de los niños se ha agravado en los últimos dos años.

En este sentido, apunta que las entidades atienden cada vez a más menores que se van a la cama sin cenar, que no disponen de material escolar o de ropa apropiada a la época del año y que no pueden participar en las salidas de su clase ni asistir a refuerzo escolar.

Las entidades también se encuentran con muchas familias que no pueden pagar el alquiler, que están realojadas en una habitación, a veces en condiciones insalubres, y que no pueden pagar facturas ni afrontar gastos básicos como comprar gafas para sus hijos.

Estas situaciones, según la FEDAIA, provocan que padres e hijos desarrollen problemas de salud mental por el estrés que produce vivir bajo el umbral de la pobreza, que en Cataluña se sitúa en unos ingresos de 8.719 euros anuales para una persona y de 18.310 euros para un hogar con dos adultos y dos niños.

"El número de hogares que no pueden hacer frente al pago de la hipoteca o al alquiler y que no pueden permitirse comer carne o pescado fresco una vez cada dos días se ha duplicado en Cataluña desde 2007", señala el informe.

El informe subraya que la pobreza infantil en España y Cataluña está muy por encima de otros países europeos, sólo superada por Rumanía y Bulgaria.

"La pobreza infantil no es un problema nuevo. Pero la crisis ha hecho que situaciones que se encontraban en el límite, se agudicen volviéndose insostenibles", ha afirmado el presidente de la FEDAIA, Jaume Clupés.

"Es indispensable -ha añadido- adoptar medidas, porque las carencias económicas en la infancia condicionan totalmente la vida de una persona y condenan a los niños que las padecen a reproducir el círculo vicioso de la pobreza cuando se vuelven adultos".

El informe destaca, entre otras cosas, la escasa inversión que se hizo en la etapa de bonanza económica para bajar las altas tasas de pobreza infantil y pone como ejemplo que países con niveles bajos de pobreza infantil, como Dinamarca o Finlandia, destinaron respectivamente a políticas de infancia en 2008 el 5,1 % y 2,6 % de su Producto Interior Bruto (PIB) mientras España gastó sólo el 0,7%.

El informe "Pobreza infantil en Cataluña" propone consejos para afrontar el problema, como mejorar las políticas de transferencias a las familias para que puedan hacer frente a los gastos de manutención de sus hijos y reforzar las becas de comedor.

También potenciar otras becas destinadas a posibilitar que todos los niños tengan acceso a colonias y actividades necesarias para su desarrollo, y garantizar el acceso a una vivienda digna.

En una jornada marcada por la huelga del sistema educativo, la FEDAIA resalta la necesidad de mejorar la calidad de la educación y combatir el fracaso escolar "que afecta al 29 % de los jóvenes".

"Éste es un factor que condiciona el futuro de los adolescentes ya que no obtener el graduado de ESO les condena al paro y luego a reproducir el círculo vicioso de la pobreza y la exclusión social en la etapa adulta", ha advertido Jaume Clupés.

Las 85 entidades agrupadas en FEDAIA atienden a más de 35.000 niños y jóvenes a través de centros de menores, centros abiertos, pisos asistidos, servicios de acogimiento familiar y adopción, unidades de escolarización compartida, terapia familiar, talleres y otros servicios destinados a combatir la exclusión social y el desamparo.