Sociedad

Aumentan las personas con problemas mentales que llaman al Teléfono de la Esperanza

Barcelona, 3 jul (EFE).- El Teléfono de la Esperanza de Barcelona, que gestiona la Fundació Ajuda i Esperança, recibió el año pasado un total 21.373 llamadas de personas desesperadas, un 47,25% de ellas afectadas por problemas de salud mental, dos puntos más que el año anterior.

Aunque han aumentado el número de personas con problemas de esquizofrenia, depresión, fobias y obsesiones que llaman a este teléfono, el número de personas con ideas suicidas ha descendido desde las 181 llamadas que atendieron en el 2014 a las 141 del año pasado.

Según el balance estadístico del servicio del Teléfono de la Esperanza de Barcelona hecho público por la fundación, el año pasado este servicio telefónico (93-4144848) atendió una media 59 llamadas diarias, 2,5 cada hora, que han sido atendidas por alguna de las 183 personas voluntarias que se turnan al teléfono las 24 horas del día, todos los días del año.

"Nuestros voluntarios acaban cansados, pero muy satisfechos de la labor que llevan a cabo con total dedicación. Tienen poco tiempo para descansar, pero el agradecimiento que reciben al finalizar cada llamada les compensa el esfuerzo con creces", han explicado los responsables de la fundación, que preside Maria Rosa Buxarrais.

En cuanto a las 141 personas con intenciones suicidas que el año pasado llamaron al Teléfono de la Esperanza de Barcelona, los responsables de la fundación han dicho que su intención "siempre es ofrecer una chispa de esperanza a quien se dirige a nosotros en momentos de profunda desesperación".

Un 47,25 % de las llamadas atendidas en 2015 fueron por problemas psíquicos (esquizofrenia, depresiones, trastornos psíquicos, fobias, obsesiones o conductas suicidas), casi dos puntos porcentuales más que el año anterior, mientras que la soledad y la incomunicación supusieron un 8,31% del total de llamadas.

El 20,40% de las llamadas, casi tres puntos más que el año pasado, fueron por conflictos personales de adultos, como angustias, crisis de ansiedad, desánimo, conflictos emocionales, procesos de duelo, sexualidad, violencia familiar, crisis de pareja, embarazos no deseados, violaciones o simplemente necesidad de hablar.

Un 5,4% de las llamadas fueron motivadas por enfermedades físicas (cáncer, sida, discapacidades o trastornos del sueño), mientras que un 4,72% fueron llamadas de personas mayores que necesitaban compañía, información de residencias o atención domiciliaria.

"Seguimos observando que la soledad sigue siendo crónica en nuestra sociedad, especialmente en las grandes ciudades", han señalado los responsables de la fundación, que se preguntan si "¿somos en realidad una sociedad tan comunicada? ¿Verdaderamente las nuevas tecnologías permiten reducir el sentimiento de soledad?".

Aunque el número de llamadas es menor, los responsables del Teléfono de la Esperanza han subrayado que durante el año pasado se han duplicado el número de llamadas efectuadas por adolescentes.

Si en 2014 fueron tan sólo 22 las llamadas efectuadas por menores de 25 años, el año pasado sumaron 44.

"A medida que nos acercamos a este colectivo, vamos recibiendo más llamadas de jóvenes con problemáticas diversas, pero con un factor común, la necesidad de una voz amiga con quien comentar la situación que les angustia y preocupa", han comentado los directivos del Teléfono de la Esperanza.

Los trastornos alimentarios, los conflictos emocionales, las dificultades de relacionarse con amigos, pareja o padres, la orientación sexual, el abuso de alcohol, y la violencia de género son los temas recurrentes por los que llaman los adolescentes a este teléfono de ayuda.

Según los responsables de la fundación, "también hemos escuchado a jóvenes a quien estas situaciones difíciles los llevan a presentar inclinaciones suicidas como una salida a la necesidad de dejar de sufrir. Son llamadas impactantes que requieren formación específica a los voluntarios del servicio por sus características".

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