Sociedad

La Santa Sede aprueba la congelación de ovarios cuando la mujer vaya a someterse a un tratamiento contra el cáncer

La Santa Sede aprueba la congelación de ovarios en el caso de mujeres que vayan a ser sometidas a terapias oncológicas que puedan afectar a su fertilidad, aunque rechaza la gestación de embriones en úteros artificiales, la clonación y técnicas similares en la nueva Carta para los agentes sanitarios, que actualiza la de 1995 ante los avances surgidos.

ROMA, 6 (EUROPA PRESS)

El documento, presentado este lunes 6 de febrero en el Vaticano y dividido en tres partes --engendrar, vivir, morir--, introduce un nuevo artículo sobre la congelación de tejido ovárico y dice que es "una respuesta éticamente sostenible en el caso de que la mujer vaya a recibir un tratamiento contra el cáncer que pueda alterar su fertilidad". Asimismo, hace referencia a los métodos naturales como medios para regular la fertilidad y lograr el embarazo.

También analiza las nuevas técnicas de reproducción humana en el laboratorio y cita los gametos humanos, la gestación de embriones en úteros artificiales o la clonación para subrayar que son "moralmente inaceptables".

Además, aunque considera aceptable en determinados casos el diagóstico prenatal, rechaza el diagnóstico de preimplantación "como expresión de una mentalidad eugenésica que legitima el aborto selectivo para impedir el nacimiento de niños que sufren diversas enfermedades".

En relación al aborto, la nueva carta introduce algunos apartados sobre reducción embrional, intercepción, contragestación, fetos con anencefalia, embarazo ectópico y protección del derecho a la vida, aunque mantiene su posición.

En el plano social, el documento se centra en el tema del acceso a los medicamentos y de las enfermedades raras y pide a los doctores que tomen la iniciativa para sensibilizar a la industria sanitaria de forma que todas las personas tengan acceso a tratamiento.

Por otro lado, el texto aborda la cuestión de las declaraciones de voluntad de los pacientes sobre los tratamientos a los que desearían someterse en caso de que, en el curso de una enfermedad, no sean capaces de expresar su consentimiento. La Santa Sede indica que se debe respetar la voluntad de la persona pero recuerda que "el médico no es un mero ejecutor y conserva su derecho y deber de eludir voluntades del paciente contrarias a su propia conciencia".

Además, señala como obligatorio mantener la hidratación y nutrición del paciente aunque sea de forma artificial, si bien, rechaza tanto el adelanto de la muerte, es decir, la eutanasia, como su prolongación a través del "encarnizamiento terapéutico".

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