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Francisco afirma que "la verdadera medida del progreso es lo que está dirigido al bien de cada hombre"

18/11/2017 - 16:46
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Considera que ciencia y tecnología "no bastan por sí solas para dar todas las respuestas" e insta a recurrir a las tradiciones

ROMA, 18 (EUROPA PRESS)

Francisco ha recibido este sábado en audiencia a los participantes en la Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo de la Cultura, en un encuentro celebrado en la Sala del Consistorio del Vaticano, ante los que ha defendido que "la verdadera medida del progreso, como recordaba el beato Pablo VI, es lo que está dirigido al bien de cada hombre y de todo el hombre".

En su discurso, el Pontífice ha argumentado que "la ciencia, como cualquier otra actividad humana, sabe que tiene límites que se deben observar por el bien de la humanidad misma, y requiere un sentido de responsabilidad ética" y ha asegurado que "sigue siendo válido el principio de que no todo lo que es técnicamente posible o factible es, por lo tanto, éticamente aceptable", según informa el Vaticano.

"La ciencia y la tecnología nos han ayudado a profundizar los límites del conocimiento de la naturaleza y, en particular, del ser humano --ha añadido--. Pero una y otra no bastan, por sí solas, para dar todas las respuestas. Hoy nos damos cuenta cada vez más de que es necesario recurrir a los tesoros de la sabiduría que se conservan en las tradiciones religiosas, en la sabiduría popular, en la literatura y las artes, que llegan profundamente al misterio de la existencia humana, sin olvidar, sino al contrario, redescubriendo, las contenidas en la filosofía y en la teología".

El Santo Padre también ha resaltado la importancia del tema tratado durante la Asamblea Plenaria, que ha elegido "la cuestión antropológica, proponiéndose entender las líneas futuras del desarrollo de la ciencia y la tecnología", concentrando la atención en tres cuestiones.

"En primer lugar, la medicina y la genética, que nos permiten ver dentro de la estructura más íntima del ser humano e incluso intervenir para modificarla. Ellas nos hacen capaces de derrotar enfermedades consideradas incurables hasta hace poco tiempo; pero también abren la posibilidad de determinar a los seres humanos 'programándonos', por así decir, algunas cualidades", ha indicado.

"En segundo lugar, las neurociencias ofrecen mayor información sobre el funcionamiento del cerebro humano. Por medio de ellas, las realidades fundamentales de la antropología cristiana como el alma, la conciencia de sí, la libertad aparecen ahora bajo una luz inédita y pueden ser incluso puesto por algunos seriamente en discusión", ha relatado.

"Finalmente, los progresos increíbles de las máquinas autónomas y pensantes, que ya en parte se han convertido en componentes de nuestra vida cotidiana, nos llevan a reflexionar sobre lo que es específicamente humano y nos hacen diversos de las máquinas", ha señalado.

"MOMENTO ÚNICO DE LA HISTORIA"

A su juicio, "todos estos avances científicos y técnicos han llevado a algunos a pensar que estamos en un momento único en la historia de la humanidad, casi el alba de una nueva era y el nacimiento de un nuevo ser humano, superior al que hemos conocido hasta ahora".

En este punto, el Papa ha indicado que "la antropología es el horizonte de auto-comprensión en el cual todos nos movemos y determina también nuestra concepción del mundo y las opciones existenciales y éticas. En nuestros días, ella se ha convertido muchas veces en un horizonte fluido, cambiante, en virtud de los cambios socio-económicos, de los movimientos de las poblaciones y de las relativas confrontaciones interculturales, pero también de la difusión de una nueva cultura global y, sobre todo, de los increíbles descubrimientos de la ciencia y de la técnica".

Por ello, ha invitado a los participantes en la Asamblea Plenaria a responder a los desafíos que la ciencia y la cultura ponen al hombre en la actualidad y ha enfatizado en que la Iglesia "siempre ha contribuido con algunos principios para sostener este diálogo con la ciencia", como el de la centralidad de la persona humana, a la que hay que considerar como un fin y no como un medio; o el destino universal de los bienes.