Sociedad

La tasa de inmigración cayó en 2017 por primera vez desde 2011, según la OCDE

París, 20 jun (EFE).- El número de inmigrantes que se instalaron en países miembros de la OCDE en 2017 superó los cinco millones, una reducción del 5 % con respecto al año anterior y la primera caída registrada desde 2011, destacó el organismo en un informe sobre migraciones presentado hoy en París.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) apuntó en sus estimaciones que este repliegue se debe a una disminución considerable del número de refugiados que obtuvieron el asilo en 2017, especialmente en Alemania, que recibió un 73 % menos de peticiones que en 2016.

Alemania, con 198.000 solicitudes el año pasado, se quedó en segundo lugar, superada por Estados Unidos, que en el mismo periodo recibió 330.000.

Aunque la cifra de nuevas peticiones de asilo sigue siendo alta (1,23 millones), el número de demandas en los 35 países miembros de la OCDE cayó sustancialmente con respecto a 2016 (1,64 millones), año en el que se notó una fuerte progresión no vista desde 2007, pero es todavía superior a las anteriores a 2015.

Irak, Afganistán y Siria representan aún el mayor porcentaje de demandantes (25 %), aunque esta cifra también fue menor que en 2016 (43 %).

La inmigración por reagrupación familiar representó de nuevo la principal forma de llegada, con el 38 % del total de inmigrantes permanentes, aunque se apreció una ligera progresión de llegadas por trabajo (3 %).

La movilidad de estudiantes internacionales en establecimientos de países de la OCDE fue un 8 % mayor que en 2016, aunque el informe señaló que el que sigue siendo el primer país favorito de destino, Estados Unidos, redujo en un 27 % los permisos a estudiantes.

En términos generales, y según las últimas cifras detalladas, correspondientes a 2016, el Reino Unido, por detrás de Alemania, se mantiene como el tercer país de destino para emigrantes, aunque la tendencia es a la baja (un 5 % menos), seguido de Canadá, donde al contrario se apreció una subida del 7 % con respecto a 2015.

Países como Francia (1 %) se quedaron prácticamente estables como receptores y otros como España experimentaron un aumento del 10 % en el número de entradas permanentes.

Sin embargo, el llamado "Club de los países ricos" constata que los flujos migratorios no disminuirán en los próximos años vistos los "importantes desequilibrios demográficos y económicos" y futuras formas de migración por una inestabilidad por cambios geopolíticos y climáticos.

"Ahora que nos alejamos del pico de la crisis de refugiados (...) entramos en la compleja fase de promoción de la integración de los que se quedan", señaló el director de la Dirección de Empleo, Trabajo y Asuntos Sociales del organismo, Stefano Scarpetta.

En este sentido, será tan necesario aplicar políticas de integración para permitir que los migrantes saquen el máximo partido de sus competencias, como reforzar las políticas hacia los grupos que más perjudicados se verán por la competencia, principalmente los hombres con un nivel de estudios bajo.

En países como Alemania, Suecia o Austria, donde el flujo de refugiados ha sido alto, los trabajadores de ese nivel podrían encontrar un 15 % más de competencia de aquí a 2020, una vez que las personas que obtuvieron asilo durante la crisis humanitaria de los últimos años se hayan integrado en el mercado laboral.

Para los países europeos, el impacto estimado de la entrada reciente de refugiados sobre la población en edad de trabajar no debería suponer un crecimiento mayor del 0,4 % hasta 2020.

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