Sociedad

Suu Kyi dice que trabaja con la ONU para permitir el retorno de los rohinyás

Bangkok, 21 ago (EFE).- La líder de facto de Birmania (Myanmar), Aung San Suu Kyi, afirmó hoy que su país está trabajando con la ONU para permitir el retorno de los refugiados de la minoría rohinyá que huyeron a Bangladesh tras las campañas militares de 2016 y 2017.

En una conferencia en Singapur televisada en directo, Suu Kyi dijo que funcionarios de las Naciones Unidas han tenido acceso a una treintena de aldeas birmanas que están siendo preparadas para la vuelta de los huidos de esta comunidad de mayoría musulmana.

El acuerdo para el regreso de los rohinyás -considerados apátridas por las autoridades de Birmania- fue suscrito en noviembre de 2017 por las autoridades birmanas y bangladesíes, con una ejecución prevista de dos años desde su puesta en marcha.

Suu Kyi, que oficialmente ocupa el cargo de consejera de Estado, reiteró que su país está listo para recibir a los refugiados en el estado de Rakáin (oeste), aunque no precisó ningún calendario.

Además, alertó de que aún persiste el peligro de "actividades terroristas" en Rakáin, en referencia a los militantes del Ejército de Salvación Rohinyá de Arakan (ARSA), un grupo insurgente formado en 2013.

"Es una amenaza que podría tener graves consecuencias, no solo para Myanmar sino para otros países en nuestra región y más allá", aseveró Suu Kyi.

Los militantes del ARSA atacaron diversos objetivos policiales en 2016 y 2017 en el norte de Rakáin para denunciar la persecución de la minoría rohinyá.

Ambos ataques desataron dos operaciones militares que han provocado el éxodo a Bangladesh de más de 700.000 rohinyás, que representaban alrededor del 70 % de esta comunidad en Rakáin.

Los soldados fueron acusados de asesinar, violar y quemar las casas de los rohinyás y muchos refugiados en Bangladesh no se atreven a volver a sus antiguas viviendas y tierras en Rakáin.

La ONG Human Rights Watch (HRW) denunció hoy que al menos seis de los alrededor de 60 refugiados que han vuelto a Birmania en los últimos meses fueron detenidos y torturados por la Policía de Fronteras.

"A pesar de la retórica de Myanmar de garantizar el retorno seguro y digno, la realidad es que los rohinyás que vuelven se enfrentan a la persecución y abusos", afirmó en un comunicado Phil Robertson, subdirector de HRW en Asia.

Según los seis refugiados rohinyás entrevistados por la ONG, las autoridades les ordenaban qué decir a los periodistas en las visitas que Birmania organiza para los medios internacionales a los campos de registro para retornados rohinyás.

El Ejército birmano ha sido acusado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos de llevar a cabo una "limpieza étnica" mediante violaciones, asesinatos y quema de viviendas contra los rohinyás en 2016 y 2017.

El Gobierno birmano ha negado la mayor parte de las acusaciones y culpa de la crisis humanitaria a los militantes del ARSA.

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