Sociedad

Los rohinyás, el éxodo bíblico de un pueblo apátrida

Maungdaw (Birmania), 23 ago (EFE).- El Ejército birmano ha provocado en el último año la huida del país de la mayor parte de la minoría rohinyá, pero este éxodo de dimensiones bíblicas también ha acentuado el sentimiento de identidad de este pueblo apátrida.

El 25 de agosto de 2017, un grupo de militantes rohinyás atacó una treintena de puestos policiales y una base militar en el norte del estado Rakáin, en el extremo occidental de Birmania (Myanmar).

Los soldados, acusados de cometer asesinatos, violaciones y quemar viviendas, desencadenaron la salida en los siguientes meses de unos 700.000 rohinyás, alrededor del 70 % de toda la comunidad, a la vecina Bangladesh.

Mientras que el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos calificó de "limpieza étnica" con posibles indicios de "genocidio" las operaciones del Ejército, el Gobierno de la nobel de la paz Aung San Suu Kyi culpa a los "terroristas" rohinyás de la crisis y niega las acusaciones de abusos.

Este fue el clímax de una larga crisis en el que las autoridades de este país de mayoría budista han negado la ciudadanía y han perseguido a esta minoría de mayoría musulmana.

Aunque llegaron a votar, ser diputados en el Parlamento y hasta tener un programa de radio en su idioma, los rohinyás han sido despojados en los últimos años de todos sus derechos y obligados a vivir en una especie de "apartheid" sin libertad de movimientos y escaso acceso a la sanidad o educación.

Ellos se consideran una minoría étnica con siglos de presencia en Rakáin, pero para el Gobierno de Birmania son "inmigrantes bengalíes" llegados en su mayoría durante la época colonial (1824-1948) y tras la independencia.

La misma palabra "rohinyá" es tabú en el país, donde los más diplomáticos como Suu Kyi se refieren a ellos como "musulmanes de Rakáin" y otros simplemente los llaman "bengalíes" para acentuar que son extranjeros.

El historiador Jacques Leider explica que, según datos de la era colonial, el 80 % de los musulmanes en Rakáin antes de 1942 habían emigrado a la región desde Chittagong (en la Bangladesh actual), la mayor parte de ellos después de 1870.

Al mismo tiempo, precisa que estas olas migratorias, rechazadas desde el comienzo por la población budista local, se mezclaron con "una antigua comunidad musulmana" cuya presencia en lo que hoy es Rakáin se remonta al siglo XV.

"Ambos, los rohinyás y las autoridades birmanas, tienen a ignorar esta mezcla y complejidad por razones políticas", señala Leider en una entrevista con Efe a través del correo electrónico.

Michael Charney, de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres, asevera que los rohinyás son una etnia distinta de la bengalí, propia de Bangladesh.

"Son una identidad étnica única que surge de la cultura del sur y sureste de Asia, y se ha desarrollado en el curso de cinco siglos desde el siglo XV", apunta.

Charney opina que las autoridades birmanas deberían dejar de usar la etnia como condición para la ciudadanía y otorgar la nacionalidad a quienes hayan nacido en el país.

Ciertamente los rohinyás están emparentados lingüística y étnicamente con los bengalíes, pero esto no excluye automáticamente que sean una minoría étnica propia o ciudadanos de Birmania, al tiempo que oficialmente no son nacionales de Bangladesh.

A finales del siglo XVIII, el biólogo británico Francis Buchanan mencionó en un informe a los musulmanes de Arakan que se hacían llamar a sí mismos "rooinga", otra forma de pronunciar el término "rohinyá" (que significa "de Arakan").

El debate estriba en si este término era ampliamente usado antiguamente para designar a un grupo étnico o si su empleo en este sentido surgió tras la independencia del país.

Birmania se niega a reconocer a los rohinyás entre los más de un centenar de minorías étnicas de este país de más de 50 millones de habitantes.

En los últimos años han sido despojados de unos documentos de identidad temporales, convirtiéndolos efectivamente en apátridas.

Actualmente, se estima que hay unos 2 millones de rohinyás en el exilio, principalmente en campos de refugiados en Bangladesh, mientras que en Birmania quedan menos de 400.000.

Paradójicamente, la discriminación y expulsión de los rohinyás de Birmania ha acentuado el sentimiento de identidad en esta comunidad y ha atraído el apoyo y simpatía de gran parte de la comunidad internacional hacia esta minoría.

La ONU reconoce el derecho de las comunidades a identificarse como quieran y defiende el derecho de los rohinyás a tener una nacionalidad.

Por Gaspar Ruiz-Canela

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