Sociedad

Médicos del Mundo rechaza la regulación de la prostitución que "constituye una forma de violencia de género"

  • Considera que "es una actividad que perjudica gravemente a la salud y calidad de vida"
Imagen: Europa Press

Médicos del Mundo ha asegurado que no apoya al sindicato de trabajadoras del sexo y ha rechazado la regulación de la prostitución como trabajo pues considera que es "una actividad que perjudica gravemente la salud y la calidad de vida" y que constituye "una forma de violencia de género".

"Consideramos que su regulación vulneraría los artículos 9 y 14 de la Constitución Española y otros de la Declaración Universal de los Derechos Humanos relacionados con la dignidad de la persona y el derecho a no recibir tratos crueles y degradantes", subraya la organización en un comunicado.

Médicos del Mundo considera que "no hay plena libertad en la prostitución" y que "la mayoría de quienes la ejercen se encuentran en situación de vulnerabilidad, bien por pobreza, persecución, violencia de género u otras causas". Así lo reflejan, según precisan, los testimonios de las mujeres con las que trabajan en sus programas.

En sus 25 años de experiencia con este colectivo, la ONG sanitaria ha atendido a cerca de 100.000 personas en situación de prostitución y ha constatado que esta actividad "les afecta muy negativamente a su salud física, psíquica y social".

En concreto, advierte de que las consecuencias del ejercicio de la prostitución para la salud mental "son las mismas que sufren las personas sometidas a torturas". Además, añade que las causas de estas secuelas vienen como consecuencia "del estigma social y de la violencia sistemática, ya que son frecuentes los prostituidores que recurren al chantaje emocional para la realización de prácticas de riesgo y las agreden física y verbalmente".

Médicos del Mundo solicita una legislación estatal "uniforme" que implique a todas las administraciones en la inserción social y laboral de las personas en situación de prostitución y que ofrezca alternativas a la misma.

Asimismo, sugiere "visibilizar el papel del prostituidor, educar a las futuras generaciones en la igualdad y el respeto mutuo" y trabajar para "la erradicación de la desigualdad estructural, de género, etnia y clase, que está en la base de la prostitución". También precisa que las medidas que se tomen con las mujeres en situación de prostitución "nunca deben ser coercitivas, sino de índole social, laboral y formativa".

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