Sociedad

Merkel y Seehofer vuelven a discrepar en torno a la inmigración en Alemania

Berlín, 6 sep (EFE).- La canciller Angela Merkel reconoció hoy la "situación tensa" que existe en Alemania tras los últimos sucesos xenófobos y culpó a la ultraderecha de calentar el ambiente, mientras que su ministro de Interior, Horst Seehofer, opinó que todos los problemas políticos los causa la inmigración.

"Yo no lo diría así", replicó Merkel en una entrevista con el canal privado "RTL" cuando fue confrontada con la frase de Seehofer que había aparecido en otra entrevista que publicó hoy el diario "Rheinische Post".

"La cuestión migratoria es la madre de todos los problemas políticos en este país. Lo llevo diciendo desde hace tres años", insistió el ministro, y agregó que "muchas personas relacionan ahora sus preocupaciones sociales con la cuestión migratoria".

El tema migratorio ha sido, desde 2015, un permanente motivo de diferencias entre Merkel y Seehofer, quien incluso estuvo hace unos meses al borde de la dimisión, lo que habría abierto una grave crisis en la coalición de Gobierno.

Seehofer es presidente de la Unión Socialcristiana (CSU), partido que concurre a las elecciones sólo en Baviera y que es considerado como el ala bávara de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, que no se presenta en ese estado federado.

Las dos agrupaciones tienen en el Bundestag un grupo parlamentario común pero se consideran partidos independientes y tradicionalmente la CSU ha estado siempre a la derecha de la CDU.

Uno de los líderes históricos de la CSU, Franz Josef Strauss, sostenía que a la derecha de su agrupación no podía haber ningún partido democráticamente legitimado.

Por ello, el desafío que representa para todos los partidos el auge de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) tiene para la CSU un carácter especial.

Seehofer, en sus declaraciones al "Rheinische Post", se refirió concretamente al ascenso de la AfD como una de las consecuencias de la crisis migratoria.

"Ya ahora en Sajonia casi no hay una opción de Gobierno sin la AfD o La Izquierda. Esa no es una situación aceptable. No queremos a estas fuerzas en ningún Gobierno", dijo.

Seehofer se refirió a las manifestaciones celebradas en la ciudad de Chemnitz, en ese mismo estado federado en el este de Alemania, tras la muerte a cuchilladas de un hombre de 35 años, presuntamente a manos de solicitantes de asilo.

"Si no fuera ministro, como ciudadano yo también habría salido a la calle, naturalmente no con los radicales", dijo Seehofer.

Las protestas contra el asesinato en Chemnitz fueron instrumentalizadas por la AfD y otros grupos de ultraderecha, como el movimiento islamófobo Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida).

Merkel, por su parte, subrayó que la situación ya no es la de 2015, cuando entraron a Alemania de manera descontrolada cerca de un millón de personas (la mayoría refugiados de la guerra siria).

Según la canciller, aunque la presión migratoria se ha reducido,la AfD continúa utilizándola para "calentar el ambiente".

Andrea Nahles, presidenta del Partido Socialdemócrata (SPD), el otro partido de la gran coalición en el Gobierno, acusó a Seehofer de estar creando discordia dentro de la alianza y de atacar indirectamente a la canciller.

"Cuando Seehofer habla de la madre de todos los problemas políticos está pensando en Angela Merkel", declaró Nahles.

Nahles dijo también que muchos miembros de su grupo parlamentario han estado en Chemnitz y han regresado preocupados por el ambiente que habían encontrado pero también decididos a "seguir haciendo frente al racismo y la xenofobia".

"Nos gustaría ver esa actitud también en otros, como por ejemplo en Horst Seehofer en su condición de ministro de Interior", pidió.

En Baviera habrá elecciones regionales el 14 de octubre y las encuestas de intención de voto apuntan a que la CSU perderá su mayoría absoluta, lo que en buena parte se debe al ascenso de la AfD.

Muchos analistas consideran que tanto Seehofer como el primer ministro de Baviera, Markus Söder, han intentado recuperar votantes que se han marchado a la AfD criticando la política migratoria de Merkel lo que, sin embargo, representa un problema de credibilidad mientras el partido forma parte del Gobierno.

No obstante, tras los sucesos de Chemnitz Söder pareció cambiar de estrategia cuando atacó directamente a la AfD y dijo que esa agrupación tenía una "agenda secreta" liderada por sus políticos más extremistas.

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