Sociedad

Carcedo: Gobierno quiere evitar que abusadores de menores se vayan de rositas

Madrid, 30 oct (EFE).- La ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, María Luisa Carcedo, ha defendido hoy la reforma penal en la que está trabajando el Gobierno para ampliar la prescripción de los abusos sexuales a menores porque hay que evitar la impunidad del agresor y que éste "se vaya de rositas".

Antes de inaugurar el Consejo Estatal del Pueblo Gitano, la ministra ha respondido así a los periodistas al ser preguntada por el anuncio que ayer hizo durante su visita al Vaticano la vicepresidenta del Ejecutivo, Carmen Calvo, de la voluntad del Gobierno de "conseguir que estos delitos sean imprescriptibles".

Carcedo ha aclarado que evitar la impunidad del abusador es uno de los objetivos de la futura ley de erradicación de la violencia contra la infancia en la que trabaja su departamento junto con el Ministerio de Justicia.

Actualmente, el plazo de prescripción comienza cuando la víctima cumple 18 años, momento en el que solo dispone de un periodo de tiempo concreto para presentar la denuncia, que varía entre los 5 y 15 años dependiendo de la gravedad del abuso.

Un primer borrador de la ley, que recogía la demanda de organizaciones de infancia, proponía elevar ese plazo a los 50 años.

Pero el Ministerio dirigido por Dolores Delgado estudia ahora tres escenarios para la prescripción de los abusos sexuales a menores: que no lo hagan nunca, que el plazo comience a contar cuando la víctima cumpla 50 años o que lo haga cuando tenga 30 años.

Sin entrar "en años porque eso lo tiene que decir Justicia", Carcedo ha garantizado que la ley tratará de asegurar que "la persona abusada pueda tener tranquilidad y pueda denunciar en el momento en que psicológicamente se encuentre cómoda" y con la "suficiente madurez" para afrontar ese proceso.

Porque este proceso, ha proseguido, "es como vivir una segunda fase del abuso".

"Se trata de hacer una regulación que impida que pueda prescribir cuando una persona ya adulta, con la madurez psicológica suficiente, con la valentía y decisión, proceda a la denuncia", ha subrayado.

Y será, en todo caso, una "ley muy consensuada, discutida y compartida" y trabajada con las organizaciones de infancia para "proteger" a la víctima e impedir que el abusador "se vaya de rositas".

No solo, también ayudará a hacer "aflorar" esos casos, sobre los que existe un "manto de silencio", y dónde se producen, generalmente en "ámbitos de confianza como el doméstico, el escolar o el deportivo".

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