Sociedad

El después de la tormenta: ¿cómo es la recuperación tras las inundaciones?

  • Málaga, Mallorca, Castellón o Cebolla, su futuro tras las fuertes lluvias
  • Vinaròs emplea entre 7.000 y 10.000 euros al día en reparar daños
  • Los más perjudicados confían en la ayuda de las administraciones
La joven agricultora Gema Florido en su explotación tras los daños. Imagen: Cedida

"No me queda otra que estar tranquila. De lo contrario ya me habría vuelto loca con lo que tengo encima. Pero es una impotencia muy grande", asume con cierta filosofía Gema Florido, una joven emprendedora que lleva al frente de la explotación ganadera de su familia hace algo más de un año en Casarabonela, Málaga. Se trata de uno de los municipios más castigados por la gota fría y las lluvias que han azotado a España en distintos puntos de su geografía en las últimas fechas. Los notables estragos causados suponen ahora el rompecabezas de agricultores, particulares y distintas administraciones. Las imágenes de Sant Llorenç, Campillos, Cebolla, o Vinaròs, donde se registró el récord de 159 litros por metro cuadrado en un hora, eran un poema. ¿Pero qué hay después? Queda la realidad de reparar. "Nosotros estamos realizando un gasto diario entre 7.000 y 10.000 euros en maquinaria y horas extras sólo para poner a punto los caminos", explica Enric Pla, alcalde de Vinaròs, para ecoDiario.es. Nos desplazamos a los lugares más golpeados por el sino de la aspereza meteorológica. La historia de los rostros que encaran 'el después de la tormenta'...

Cristóbal García es agricultor en Teba, municipio malagueño de los más afectados junto con Campillos y Ardales. Nos recibe pala en mano y con las botas de agua puestas. Junto con otros compañeros, está sacando de los graneros el cereal que aún pueda ser útil. Frente a él, un montón de cebada, "este apartado en concreto es para tirarlo entero, una pena". Se percibe un olor fermentado y el lodo ostenta alrededor de un metro de altura y no ha subsistido ningún olivo de las plantaciones recientes. Para Cristóbal, por el momento, "es imposible cuantificar los daños". Sin embargo, sí tiene claro que, en cuanto a las explotaciones individuales se refiere, "el verdadero causante de la magnitud de esto es que no está limpio el cauce del río de La Venta. Totalmente obstruido, 'ciego'. Lo hemos avisado a las administraciones varias veces, que cuando lloviese iba a ser un problema... Es la consecuencia de no tener los cauces públicos limpios".

Reflejo de los daños en el término municipal de Teba, Málaga. Imagen: Cedida

Casarabonela linda con Ardales, en cuya estación meteorológica del río Turón se registraron en la madrugada del sábado 20 de octubre 394 litros por metro cuadrado. "Es una bestialidad. Lo que nos ha causado el agua ha sido brutal", afirma Gema Florido, ingeniera de montes, que abandonó su anterior trabajo para emprender en este sector. En el lugar de su finca se contabilizaron 160 litros entre la una y cuatro de la madrugada del 'día D'. Las consecuencias se evidencian en el paisaje actual. Al estar el pueblo en pendiente, aunque hay destrozos en el núcleo urbano, los daños más descriptibles son en las zonas rurales y en las fincas agrarias y ganaderas. La carretera que da acceso a la explotación de esta emprendedora está totalmente destrozada y el terreno calizo ha filtrado el agua. A la mañana siguiente de las lluvias, con la ayuda de una máquina abriendo paso, Gema tardó tres horas para llegar en "una odisea de viaje" a su finca.

Explotación ganadera de Gema Florido. Imagen: Cedida

Su objetivo primordial es "dejar la finca transitable, aunque el suelo 'nunca' se va a recuperar porque tienen que pasar decenas de años para que vuelva a ser productivo. La pérdida agronómica es una barbaridad". Por lo menos tiene, a lo largo y ancho del terreno, tres cárcavas que parecen ríos de unos tres metros de anchura. Y las cercas, derrotadas en el suelo, "tenemos animales, el ganado se escapa, imagínate... "

El día de las inundaciones contaron con la ayuda vecinal, y de ahora en adelante "queda mucho trabajo de máquina". El tiempo de reparación convive con la perspectiva del estado en que queda el negocio. "Desde luego, la pérdida más importante fue la del bombero fallecido. A partir de ahí, es grave que afecte a tu vivienda, pero es una desgracia que lo haga a tu modo de vida y que te destroce todo. No sé aún cómo vamos a afrontar esto económicamente. El camión que se lleva la leche no podía acceder a la explotación, eso ya son perjuicios económicos. No he estimado aún la cuantía de daños, iremos priorizando en la gestión de recursos que tenemos", se resigna Florido, al tiempo que admite que "como no tengamos el apoyo de las instituciones lo vamos a pasar bastante mal. Espero que haya una respuesta rápida".

Esa contestación llegó el día 2 de noviembre. El viernes pasado el Consejo de Ministros aprobó unas ayudas extraordinarias exentas de IRPF. Acordaron declarar zonas gravemente afectadas por una emergencia de protección civil a Málaga, Sevilla, Cádiz, Valencia, Castellón, Tarragona, Teruel y Balerares. Estas aportaciones tiene como objetivo, tal como afirmó la vicepresidenta Carmen Calvo, paliar daños personales y materiales. No en vano, según ha asegurado Florido, tras la noticia, a ecoDiario.es, "nos hemos enterado por los medios. Aún no sabemos de qué manera se va a cuantificar ni cómo se va a proceder exactamente". 

"Una vida por todos los almendros"

Uno de los territorios donde golpeó con contundencia la tragedia humana fue Mallorca. Las inundaciones dejaron 13 muertos, entre ellos el pequeño Arthur, cuyo cuerpo se encontró tras varios días de búsqueda.

A diferencia de los municipios malacitanos damnificados, Mallorca no es una zona eminentemente agrícola. No cuenta con frutales ni con cultivos de regadío. Imperan los secanos de media montaña con las plantaciones de almendros. Además, aquí las peores consecuencias se han dado en el área urbana. Por ahí, se ha declarado zona catastrófica a Sant Llorenç, municipio del torrente, Artà y Son Servera.

"La franja afectada es relativamente pequeña. Tenemos daños en infraestructuras, paredes, vallas, pozos colapsados por el barro, y los más cercanos al torrente, con la finca llena de escombros. Hablamos de zonas muy localizadas", expresa para este medio Joan Simonet, gerente de ASAJA Baleares. "Estamos empezando a hacer las valoraciones. Las ayudas oscilarán en función de si la finca tenía seguro. En ese caso recibirás un 80%, si no, un 40. Dependen, al fin y al cabo, de directivas europeas", aclara Simonet mientras finaliza que "es verdad que los daños son una pena, pero la vida de una persona vale más que todos los almendros de Mallorca".

La prevención, clave en Vinaròs

Otra perspectiva de cómo vivir una experiencia de este tipo es la de 'primer vecino'. Enric Pla es el alcalde de Vinaròs, localidad castellonense donde cayeron hasta 370 litros en 48 horas y donde las redes sociales jugaron un papel fundamental en la información de sus gentes. Son momentos de cierto caos, se colpasan las vías, se cierran las nacionales que dan acceso al municipio, el tren queda cortado entre Tarragona y Castellón y el hospital, asilado algunas horas. Sin embargo, las complicaciones no van a más gracias "al dispositivo previo. En meses anteriores, se había hecho un buen trabajo tanto de limpieza de barrancos como de alcantarillas y obras fluviales. A los políticos a veces nos gusta 'meter' dinero debajo de la acera que no se ve, pero también es importante", explica Pla a ecoDiario.es, a la par que admite que "cuando en la tarde de aquel viernes entre las 18 y 19 horas nos caen 159 litros no hay prevención que lo aguante. Ahí tiene que funcionar el civismo de la gente, tener la calle despejada, retirar los vehículos de las vías proclives a inundarse..."

En cuanto a la disposición en esos momentos, para Pla fue importante "la fluidez con el director de la Agencia Valenciana de Emergencias, como con el diputado provincial del Consorcio de Bomberos y actores de otras administraciones. Yo reconozco que, en muchas ocasiones, los políticos nos dedicamos a lanzarnos 'pullitas' entre nosotros, pero en este caso quiero alabar la gran labor de coordinación entre distintos signos políticos. Estoy convencido de que esto sacó lo mejor de la gente".

El entramado urbano de Vinaròs está en buenas condiciones, lo que propició una rápida recuperación. No en vano, como término municipal amplio cuenta con más de 150 kilómetros de caminos rurales, muchos de ellos dan acceso a granjas. Además, comienza la temporada de la clementina y la alcachofa, ambos cultivos de invierno, "por eso estamos enfocados en solucionar los problemas de las áreas de campo". Pla también aclara que "calculamos en unos tres millones de euros, incluyendo los derrumbes de la costa, el coste de los daños. Como consecuencia, emplean desde el Consistorio vinacorense entre los 7.000 y 10.000 euros cada 24 horas en reparaciones.

Además, Vinaròs tiene tres playas, gran activo turístico, y por tanto económico del lugar. También han sufrido. "En algunos casos, ha sido tanta el agua que ha arrasado con la arena de la parte central. Ahora, entre el paseo y la playa hay una especie de talud hasta el mar. Esto es vital para nosotros, a partir de Semana Santa, el atractivo turístico", manifiesta Pla. La Diputación ya ha anunciado "una ayuda pequeña, pero rápida para arreglar caminos y nos han enviado alguna máquina de refuerzo, mientras que la Generalitat establecerá una línea de apoyos que podrán sumarse al de otras administraciones, como por ejemplo si viene algo por parte del Estado, tras lo anunciado por el Consejo de Ministros".

La gran riada en el 'pequeño pueblo'

Silvia Díaz también es alcaldesa de una pequeña población. Regenta Cebolla, un pueblo toledano de 3.500 habitantes. Fue el primero de la temporada en sufrir las lluvias. La riada que se produjo en septiembre inundó el interés de medios nacionales. La primera obsesión era encontrar a Julia, vecina a la que arrastró el cauce. Finalmente no lamentaron daños humanos. A partir de ahí, toda la atención de la mandataria socialista era "retirar el barro, así antes se olvida. Aquí nos conocemos todos, claro, la interacción entre nosotros fue clave. Somos pueblos pequeños, no tenemos otra cosa que decir estoy aquí. Tuvimos 300 voluntarios. Esto ocurrió un sábado y el martes por la tarde ya teníamos la población limpia".

Cebolla cuenta con una base agraria innegociable. "Hemos hecho una memoria para solicitar la declaración de zona gravemente afectada, hay daños estructurales y coyunturales", explica Díaz y añade que "aquí mucha gente vive del higo, somos uno de los mayores productores de este fruto en España, tanto en su modalidad verde como seco. Con el barro se ha perdido una gran cantidad, con las horas de trabajo de limpia y clasificación... Ahí se ha ido mucho dinero. Pero no sólo es el producto de este año, sino que pierdes en tanto en cuanto no se restablezcan esas higueras arrancadas, daño estructural".

Cebolla ha contabilizado 48 viviendas estropeadas, de las que seis no tenían seguro de hogar ni de tierras. "Ésas han perdido todo. Y quien lo tiene no le cubre exactamente un rayo o catástrofe, será el Consorcio quien cuantifique", explica a la alcaldesa. En ese sentido, la peor parte se la llevaron las tres familias de feriantes. La riada aniquiló los puestos y atracciones, "son ahora las más necesitadas".

A nivel urbano, la biblioteca está a la espera de ser demolida. De 12.000 libros sólo salvaron 2.000 ejemplares. No obstante, apareció la solidaridad como contrapartida. "Nos han mandado libros desde toda España. Muchos desde el Ayuntamiento de Fuenlabrada, donde hay bastante población de Cebolla, de la Universidad de Jaén, de Cataluña o los cuatro paquetes que acabamos de abrir de Zaragoza", enumera María José, quien era responsable del edificio. Para ella, el arroyo de Sangüesa, soterrado y canalizado bajo las calles de este pueblo, "no se limpia y es un tapón. Enseguida desborda". Una visión, por cierto, muy parecida a la de Cristóbal de Teba.

Cada lugar, con su circunstancias, seca sus heridas tras el daño de la naturaleza. Entre la solidaridad de los interpares, de la que consta un repunte en estas situaciones, y el amparo de las distintas administraciones, confían en aplacar la tempestad, paliar los daños y hacer frente a las pérdidas económicas. Al fin y al cabo, tras el arcoiris de desasosiego, el sol vuelve a salir todos los días.

Vecinos de Cebolla limpiando la biblioteca municipal. Imagen: Cedida

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