Sociedad

El Palacio Real muestra la pionera acción humanitaria española en la Gran Guerra

Madrid, 6 nov (EFE).- Alfonso XIII creó en 1915 la Oficina de la Guerra Europea para prestar una labor humanitaria poco conocida a la ciudadanía afectada por el primer gran conflicto bélico de la Humanidad, trabajo que ahora se muestra en la exposición "Cartas al Rey" que hoy inaugura Felipe VI en el Palacio Real.

Enlazada con el trabajo desarrollado por la diplomacia española, esta Oficina tramitó más de 200.000 expedientes entre búsqueda de soldados desaparecidos, informes de las condiciones de vida en campamentos de prisioneros, repatriaciones, indultos y envío de ropas, víveres, libros y dinero.

Coincidiendo con el centenario de la firma del armisticio, el Palacio Real acoge hasta el 31 de marzo la exposición "Cartas al Rey. La mediación humanitaria de Alfonso XIII en la Gran Guerra" que recoge fotografías y documentos, principalmente las cartas de familiares desesperados que recurrían al monarca para encontrar a soldados dados por desaparecidos o para evitar ejecuciones.

Un fondo documental "totalmente desconocido", ha recordado hoy el presidente del Patrimonio Nacional, Alfredo Pérez de Armiñán, que enseña cómo España "dio ejemplo al mundo no sólo como país neutral sino por su importante acción humanitaria".

"La sensibilidad del Rey y del pueblo español se puso de relieve en ese momento tan doloroso para la historia de la Humanidad", ha subrayado Pérez de Armiñán, quien ha anunciado su intención de que al menos una parte de la exposición viaje a "algunos de los países europeos que participaron en la contienda".

"Cartas al Rey" está financiada por la Fundación Banco Santander, cuyo director general, Borja Baselga, ha asegurado que es "un proyecto valiente y pertinente para dar a conocer una parte olvidada de la historia", con "un enorme interés educativo y humano por la empatía, en este caso del rey, que emparentado con la corona británica y la austrohúngara se sensibilizó con los dos bandos".

Una "labor silenciosa que permitió sobrevivir a miles de personas" y en la que, por primera vez, permitió a las mujeres incorporarse a unas dependencias del Palacio Real más allá del servicio.

Para el director de las Colecciones Reales de Patrimonio Nacional, José Luis Díez, se trata de una exposición "de emociones" que además cumple un sueño de Alfonso XIII, quien escribió en su diario su deseo de que toda esa documentación se mostrase en un museo.

También sobre este aspecto ha hablado el director del Archivo General de Palacio y comisario de la muestra, Juan José Alonso, para quien la catalogación de estos fondos descubrió "un auténtico torrente de emociones" en forma de cartas escritas en distintos idiomas que "dan una visión completamente nueva de la I Guerra Mundial, distinta a toda la bibliografía producida".

Porque detrás de cada uno de los más de 200.000 expedientes hay "una historia, una familia, rostros" que la muestra saca a la luz pública.

Alonso ha destacado que la Oficina de Guerra tenía "un procedimiento totalmente establecido, muy efectivo y muy moderno" y, aunque empezó a funcionar con seis personas, llegó a contar con 46, además del trabajo fundamental de la diplomacia española.

El personal de las embajadas y legaciones era el que buscaba prisioneros, entregaba los envíos de familiares, negociaba las repatriaciones y visitaba los campamentos de prisioneros para hacer informes sobre sus instalaciones y condiciones de vida que se entregaban al país donde estaba y a los de los internos, algo en lo que España fue "absolutamente pionera",

Alfonso XIII estuvo "vivamente interesado por los casos" -consiguió conmutar la pena de muerte a más de 70 condenados con su intervención directa- y dotó la Oficina "de todos los adelantos de la época", como puede comprobarse en la reproducción de uno de sus espacios en la exposición.

En un conflicto bélico con diez millones de muertos y nueve de desaparecidos, la Oficina de la Guerra Europea tramitó unos 140.000 expedientes de búsqueda de soldados, de los que se llegó a localizar un cinco por ciento, una cifra que "puede parecer muy baja, pero que es elevada teniendo en cuenta las cifras de fallecidos y desplazados y las condiciones en que se realizaba el trabajo", ha apuntado Alonso.

Aunque Cruz Roja y el Papado también crearon oficinas humanitarias, la impulsada por el monarca español es "la gran desconocida", ha expuesto la cocomisaria Mar Mairal, para quien "Cartas al Rey" no sólo la descubre "al gran público", sino que "mete al visitante en la I Guerra Mundial a través de los combatientes y sus familias" para "contar y emocionar".

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