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3/01 | El Economista elEconomista.es

Una reforma electoral en cinco pasos: tan necesaria como improbable

Nuestro sistema político es como una de esas viejas televisiones que llevan años presidiendo el salón. Sigue funcionando y los mayores de la casa se manejan a la perfección con ella. En su defensa dirán que en su día costó muchísimo esfuerzo el poder tenerla, y tan buen resultado ha dado que ahí sigue, inmune al paso del tiempo. Los más jóvenes de la casa, sin embargo, lo pueden ver de forma distinta: los nuevos dispositivos se ven mucho mejor, ofrecen mayor conectividad para dar cobertura a otro tipo de productos que antes no existían y, en fin, cambiar de aparato supondría un soplo de aire fresco para el salón.