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Kevin Anderson gana a John Isner en el cuarto partido más largo de la historia y pasa a la final de Wimbledon

13/07/2018 - 21:14
  • El sudafricano vence tras seis horas y 35 minutos
  • El tanteo final: 7-6, 6-7, 6-7, 6-4, 26-24
Foto: Reuters.

Kevin Anderson es el primer finalista de Wimbledon 2018 después de una auténtica batalla de más de seis horas y media ante John Isner. El sudafricano, con un 7-6, 6-7, 6-7, 6-4, 26-24, ha batido al estadounidense y espera al rival de la otra semifinal, la que disputarán Rafa Nadal y Novak Djokiovic.

Isner, que tiene en su haber ganado el partido más largo de la historia del tenis (ante Mahut, en Wimbledon 2010), esta vez perdió en este duelo, segundo partido más largo del torneo londinense, semifinal más larga del Grand Slam y cuarto choque de mayor duración de toda la historia del tenis. Un desgastre tremendo para ambos tenistas, abrazados, reconociéndose el uno al otro el mérito. Ganó Anderson, que acumula más de 11 horas de tenis en sus dos últimos envites (el anterior, sorprendiendo a Roger Federer, casi llegó a las cinco).

Dadas las peculiaridades de los dos contendientes, se esperaba un partido con pocas opcioens al resto, y así fue. En total, hubo 102 aces y tan solo 16 bolas de break. Un recital de sacadores que se prolongó hasta casi el anochecer.

La primera manga fue para Anderson, imponiéndose en el tiebreak después de un set en el que, precisamente él, lo pasó peor en su servicio (en su segundo turno, salvando dos bolas de rotura). La historia funcionó al revés en la segunda (con una sola bola de break), donde Isner ganó el desempate.

En el tercer set, todo cambió para que nada cambiase: Anderson rompía, se ponía 5-3 e Isner hizo el contrabreak para llevar, de nuevo, el set al tiebreak. Allí dominó en estadounidense, que remontaba y se ponía a una manga del triunfo.

No lo permitiría Anderson, que rompió en el quinto juego, se vio neutralizado en el sexto y, por fin, rentabilizó una rotura, en el noveno juego y cerrando el empate a dos sets en el décimo, con un 6-4 que llevaba al partido al último set, sin tiebreaks.

Ahí empezó una interminable sucesión de juegos sin oposición alguna al resto. Con el récord de 2010 en la mente de todos y Nadal y Djokovic esperando, Isner y Anderson fueron devolviéndose todo. El estadounidense acusó antes el cansancio, y fue el único que cedió bolas de break: en el 15º, el 21º, en el 35º y en el 49º, cuando Anderson rompió y puso el 25-24 a favor. No le tembló el pulso para ganar, tras seis horas y 35 minutos de partido. Un récord...y un problema. La recuperación deberá ser milagrosa para tener opciones en la gran final.


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