Buscar

¿Cómo afectaría a nuestras vidas que la Luna desapareciera?

31/07/2019 - 9:51
  • La ausencia de Luna también afectaría a las especies marinas y terrestres
  • Las estaciones dejarían de tener su significado actual
Luna. Imagen. iStock

A pesar de que Buzz Aldrin y Neil Armstrong pisaran la Luna el 20 de julio de 1969, no han sido pocos los que han puesto en tela de juicio la veracidad de la misión del Apolo 11. Teorías a parte, desde entonces han surgido innumerables preguntas sobre qué ocurriría si la Luna desapareciera.

Uno de los aspectos más conocidos si la Luna dejará de ser nuestro satélite es el cambio que sufrirían las mareas. Gracias a ella tenemos mareas altas y bajas, pero en caso de que desapareciera y debido a la ausencia de atracción gravitacional, las mareas serían mucho más pequeñas. De hecho, la vida marina correría un grandísimo peligro de ser así. Cangrejos, mejillones, estrellas demar y otras especies costeras prácticamente se extinguirían. Si tenemos en cuenta que numerosas aves migratorias y locales, junto a mamíferos terrestres como osos, ciervos o mapaches se alimentan de ellas, el ecosistema quedaría muy dañado.

Cambiando de tercio, la desapareción de la Luna también influiría en la luminosidad durante las noches. Si bien la Luna es capaz de iluminar parte de las noches en zonas que no están contaminadas luminicamente, como ciudades, éstas serían ahora mucho más oscuras impidiendo así que disfrutáramos de un cielo estrellado. Al igual que con las mareas, los animales también se verían afectados por la ausencia de luz durante la noche. Depredadores como los leones o los búhos y a los que les basta con cazar con apenas un poco de luz emitida por la Luna lo tendrían más complicado para dar con sus presas.

No hay que olvidarse del cambio climático que si bien ya es un problema sin la ausencia de la Luna, imaginaos de sus consecuencias sin ella. Desde la reducción notoria de las mareas y con la que perderíamos también una estabilidad del clima, sumando el impulso de las corrientes marinas, lo que se traduce a su vez en patrones climáticos globales mucho más acusados. ¿El resultado general? Temperaturas regionales extremas.

Por último e igualmente destacable es el hecho de que la Tierra mantiene una inclinación de 23,4 grados, gracias en parte como no podía ser de otra manera, a la Luna. A parte de alcanzar la friolera de 45 grados de inclinación si desapareciera el satélite, las estaciones del año perderían por completo la forma en la que las entendemos.

Comentarios 0