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El peso del alma: ¿de dónde surge la idea de que perdemos 21 gramos al morir?

6/09/2019 - 13:03
  • El médico Duncan se obsesionó con el alma humana hasta el fin de sus días
  • Tras asignar un peso al alma, trató de capturarla en fotografías
Imagen: iStock

Tenemos que remontarnos a finales del siglo XIX y principios del XX para encontrar los primeros casos documentados sobre uno de los temas que, aún en pleno 2019, siguen dando mucho de qué hablar. ¿Tiene masa el alma humana? Si bien el alemán Rudolf Wagner ya se acercó al tema allá por 1854, no fue hasta varios años después cuando Duncan MacDougall realizó la aproximación que a priori sigue vigente: 21 gramos.

Fue pues Duncan quien acuñó que el alma pesa tan sólo 21 gramos. Los estudios de este médico comenzaron en 1901, pero fue el artículo desvelado por el New York Times en 1907 y titulado 'El alma tiene peso, asegura un médico', el que lo convirtió en el ojo del huracán tanto para expertos como los menos duchos en la materia debido a los métodos utilizados para llegar a la citada cifra.

Duncan utilizó una camilla especial en la que colocaba enfermos en fase terminal. Como ya estaréis imaginando, el médico pesaba a sus 'pacientes' tanto antes de morir como tras el fallecimiento. Las anotaciones de MacDougall llegaron a una conclusión muy clara: todos los enfermos pesaban tres cuartos de onza menos (21,3 gramos) en el momento de la muerte. Esta pérdida de peso fue atribuida por Duncan como el alma. 'Tenemos una inexplicable pérdida de peso de tres cuartos de onza. ¿Es el alma? ¿Qué otra explicación podemos darle?' recogía el artículo de New York Times a principios del siglo XX.

La polémica en torno a la investigación de Duncan también se debió a las declaraciones en torno a las hipótesis desechadas, sorpresa para muchos al tratarse de un médico. 'Esta pérdida de peso no podría deberse a la evaporación de la humedad respiratoria,el sudor o la espiración del aire residual en los pulmones'. De los seis pacientes tratados, sólo cuatro coincidieron en el peso del alma, 21 gramos. Empeñado en proseguir con los experimentos, y que más tarde adaptaría incluso a perros con un resultado negativo. Una lástima pensaría, pues tampoco existe el cielo para los perritos. La obsesión de MacDougall por el tema siguió durante varios años, esta vez tratando de 'cazar' la fotografía del alma instantes antes de desvanecerse. Duncan, perdió finalmente sus 21 gramos en 1920 a la edad de 54 años.

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