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Lo que no deberías hacer nunca para retirar el hielo de tu parabrisas

  • Muchos de los métodos más extendidos empeoran la situación
  • Utilizar una patata es un truco sencillo, barato y muy efectivo
Imagen: iStock

El hielo es uno de los grandes protagonistas durante las frías mañanas de invierno. Lo podemos encontrar desde en el asfalto, la acera así como repartido a lo largo y ancho de nuestro pueblo o ciudad. Por supuesto, su presencia en los coches no pasa por alto. Tener hielo en el vehículo a primera hora de la mañana, cuando tenemos todo listo para ir a trabajar, puede ralentizarnos si queremos deshacernos de ese molesto compañero helado.

Trucos para retirar el hielo hay muchos, de hecho algunos te sorprenderían. También existen otros que, ya sea por 'herencia' hemos cogido a través de amigos o familiares o incluso visto en internet. Como suele ocurrir en estos no todos funcionan. SIn ir más lejos dos de los más extendidos sólo empeoran la situación a la hora de retirar el hielo.

¿A quién se le ocurrió extender como método que echar agua caliente sobre el hielo de nuestro coche ayudaría a derretirlo? No malgastes tu tiempo volviendo sobre tus pies, poner a calentar agua en una cazuela o cubo para arrojarlo sobre tu coche. Con este 'truco' sólo te meterás en más problemas. Aunque parezca mentira, la tarjeta de crédito también es uno de esos utensilios que en algún momento hemos llegado a utilizar. Ya sea una tarjeta desactivada o no, esta forma de 'rascar' y quitar el hielo es totalmente inútil.

Varias formas de retirar el hielo o escarcha de manera muy rápida y que incluso siempre puedes tener a mano en tu coche son las siguientes. Una botella de alcohol es perfecta para deshacerte de la escarcha, mismo caso para el vinagre. Ambos productos cuentan con un punto de congelación inferior al agua, por lo que rociarlo sobre esa zona afectada y dejarla como nueva nos llevará unos segundos.

Por último os dejamos con el que tal vez sea el consejo más extraño que os vayáis a encontrar, pero cuya efectividad está totalmente probada. Coge una patata, pártela por la mitad. Ahora frótala por los cristales. Te sorprenderá encontrar a la mañana siguiente ni una sola muestra de hielo o escarcha. ¿El motivo? El almidón del que están compuestas las patatas impide que el frío se quede pegado a los cristales.

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