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Hitobashira, la razón por la que muchos edificios japoneses esconden muertos entre sus cimientos

3/01/2020 - 13:42
  • Los países asiáticos son una de las referencias a la hora de viajar
  • Tradición que incita al enterramiento de personas vivas en grandes edificaciones
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Imagen: iStock

Los países asiáticos son una de las referencias a la hora de viajar. Hablamos de países exóticos y con una cultura completamente diferente a Occidente, haciendo precisamente de ello uno de los principales atractivos para pasar unos días fuera de las tradiciones habituales. Entre los más populares, Japón es uno de los ejemplos a los que más se recurre y desde luego sobran los motivos. Además de su pasión por la naturaleza, espectaculares edificios de índole centenaria o leyendas, lo que muchos tal vez no conozcan es la tradición que incitaba al enterramiento de personas vivas en grandes edificaciones.

Puede sonar a película de terror, pero hay que tener en cuenta que se trata de tradiciones niponas, denominadas hitobashira, y que como tal estaban vinculadas a un significado, en este caso el sacrificio humano relacionado con el fin de impedir el derribo de estos edificios por ataques enemigos o desastres naturales. Veamos algunos de los ejemplos más llamativos y que sin duda harán un poco más especial tu próxima visita al país del Sol Naciente.

Desde el castillo de Maruoka, pasando por el Matsue y llegando hasta el puente Matsue Ohashi. Numerosas leyendas hacen mención a que la construcción y sacrificios de estas edificaciones están realizadas ya sea en honor de los que las construyeron, pero también para ayudar a su protección.

Tenemos que recurrir al segundo libro más antiguo sobre la historia de Japón, el Nihon Shoki, para encontrar los primeros escritos referentes al hitobashira. Una historia referente al emperador Nintoku (323 AD) es una de las más primitivas en mencionar esos sacrificios humanos. El emperador tuvo un sueño. En él debía de encontrar a dos personas. La primera era Koromono-ko, y que se encontraba en la provincia de Kawachi. La otra era Kowakubi, en la provincia de Musashi. Si ambas personas servían de sacrificio, la construcción de terraplenes con el fin de proteger a las personas contra el desbordamiento de los ríos Kitakawa y Mamuta se llevaría a cabo con éxito. Kowakubi fue arrojado al río Kitakawa. Sin embargo, Koromono-ko, logró escapar.

Es más que obvio que en la actualidad y en una sociedad como la japonesa del presente siglo no se practica el hitobashira. Estamos haciendo mención a una práctica extendida principalmente al siglo XVI, pero que en cierta manera sigue vigente entre los nipones. Se habla de hitobashira cuando obreros o trabajadores en pésimas condiciones laborales son enterrados vivos de manera accidental. El máximo exponente de la denominación la encontramos en la isla de Hashima durante 1941, en plena Segunda Guerra Mundial. Con motivo del casi medio millón de toneladas de carbón que se producían, numerosos mineros procedentes de China, Corea y por supuesto Japón fueron enviados a las minas. Los accidentes subterráneos en las mismas terminaron bautizándolos como hitobashiras.

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