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Diez escritoras que utilizaron pseudónimo masculino para poder publicar su libro

  • Las obras escritas por mujeres eran menos valoradas
  • Actualmente, escritoras ocultan su género para no condicionar sus obras
Imagen: iStock

La literatura es uno de los entretenimientos más beneficiosos que hay. Un buen libro ayuda a evadir durante un período de tiempo nuestros problemas personales y permite adentrarnos en un mundo fictício que consigue enriquecer tanto nuestras habilidades mentales como los conocimientos.

A lo largo de la historia nos hemos encontrado escritores que crean obras para el entretenimiento de otros. Sin embargo, no todos ellos siempre fueron tratados de la misma manera. Años atrás, las mujeres tenían que firmar sus obras bajo otro nombre para que no fueran menospreciadas solamente por el hecho de ser escritas por mujeres.

En la actualidad, por sorprendente que parezca, también hay casos en los cuales escritoras han tenido que ocultar su género para que sus obras llegaran a todos los públicos y fueran valoradas por su calidad y no por el hecho de estar narradas por una mujer.

Escritoras que utilizaron un pseudónimo masculino en sus obras

Cecilia Böhl de Faber y Larrea: En una época donde no se tomaban en serio a las autoras femeninas, Cecilia Böhl de Faber y Larrea utilizó el nombre de Fernán Caballero para publicar sus primeras novelas. Tiempo después siguió utilizando este pseudónimo masculino además del de Corina para que sus obras fueran publicadas.

J.K. Rowling: La empresa editorial en la que esta escritora publicó los libros del mundo mágico de Harry Potter, se le aconsejó a Rowling que ocultara su propio nombre para esconder así su género. Años más tarde, publicó su segunda novela para adultos con el nombre de Robert Galbraith, pero tiempo después reconoció ser la autora de dicha obra.

Mary Anne Evans: En 1850, Mary Anne Evans publicaba su primera novela bajo el nombre de George Eliot. Esta escritora utilizó este pseudónimo masculino con el objetivo que la sociedad se tomara su obra en serio ya que en esa época las obras escritas por mujeres eran poco valoradas.

Charlotte Brontë: En 1847 se publicaba 'Jane Eyre' considerada una de mejores novelas románticas de la literatura inglesa. Aunque en un principio estaba firmada bajo el nombre de Currer Bell, luego se descubrió que la autora era Charlotte Brontë. Usar un pseudónimo masculino fue un recurso que también tuvieron que utilizar las hermanas de Charlotte para destacar en el mundo literario con sus obras 'Cumbres borrascosas' y 'Agnes Grey'.

Colette: A los 20 años Sidonie Gabrielle Colette se casó con un hombre 15 años mayor que ella. Este al ver el talento literario de su mujer le pidió que le escribiera un libro, el cual ella tituló 'Claudine'. Su marido publicó el libro con su nombre y se llevó todos los elogios. Pasados más de 10 años, Colette decide divorciarse y publicar 'Diálogos de animales' pero ya con su propio nombre.

Caterina Albert: En 1898, Caterina Albert publicó 'La infanticida', obra que fue duramente criticada por su temática y por tener a una mujer como autora. Para no generar más polémica y tener que sufrir duras críticas hacia su persona, esta escritora siguió escribiendo obras bajo el nombre de Víctor Catalá.

Laura Albert: En 1999, se publicaba una novela llamada 'Sarah' la cual estaba escrita bajo el nombre de J.T. Leroy. En 2005 y ya con 4 novelas publicadas bajo ese nombre, se descubrió que en realidad la autora real de las novelas era Laura Albert, quién confesó que usó ese nombre al creer que nadie leería los libros de una cuarentona.

Amandine Dupin: En su comienzo en el mundo de la literatura, Amandine Dupin, cambió su nombre por el de George Sand. Esta mujer, además de cambiar su nombre, también comenzó a utilizar ropa masculina para estar más cómoda y poder entrar en espacios reservados exclusivamente para hombres.

Eugénie-Caroline Saffray: En Francia, durante el siglo XIX se hicieron populares las obras de un joven llamado Raoul de Navery. Si bien ese era el nombre que aparecía en dichas novelas, la autora original era Eugénie-Caroline Saffray, quién escogió como pseudónimo masculino el nombre de su abuelo.

Karen Blixen: A partir de los años 20, comenzaron a publicarse obras firmadas bajo el nombre de Isak Denisen, entre las cuales estaba 'Memorias de África'. La popularidad que obtuvieron estas obras escritas realmente por Karen Blixen, hicieron que esta escritora tomara la decisión de seguir utilizando su pseudónimo y no su nombre real.

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