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Pasta de dientes, esponja para fregar y otras cosas de tu hogar que no tienen fecha de caducidad

  • La fecha de caducidad nos ayuda a saber la vida útil de un producto
  • Además de los alimentos, otras cosas pierden su efectividad con el tiempo
Imagen: iStock

Una de las maneras más eficientes de crear un menú semanal es mirando la fecha de caducidad de los alimentos que tenemos almacenados en nuestra casa. La legislación alimentaria obliga a que todas las empresas de este sector marquen la fecha límite de todos sus productos para saber hasta cuándo son aptos para el consumo y, con ello, nos aseguramos que no comemos nada en mal estado además de conocer el margen que tenemos para cocinarlos.

Aunque es normal que nos fijemos más en la fecha de caducidad de los alimentos y bebidas, en nuestra casa existen muchos otros objetos que también caducan con el tiempo. Si bien la fecha de caducidad de la comida y la bebida es más corta y hay que tenerla más presente para cuidar de nuestra salud, la vida útil de algunos objetos que usamos a diario acaba expirando pasado cierto tiempo.

Productos que caducan aunque no tengan fecha de caducidad

Asiento infantil para el coche: Al igual que es importante elegir una silla de auto adecuada para nuestro hijo, también es importante comprobar si sigue siendo eficaz con el tiempo. La sillas de auto suelen mantener su eficacia entre 6 y 10 años dependiendo de la marca y el tipo de silla.

Crema de protección solar: Nuestra piel es el órgano que más se expone diariamente al sol por lo que tenemos que protegerla y cuidarla, sobre todo los meses más calientes del año. Las cremas solares son la mejor opción para ello, sin embargo tenemos que cambiarlas a lo largo de los años. Los expertos hablan de que los protectores solares tienen un efectividad de 3 años.

Aceite de motor: Cambiar el aceite de nuestro coche con frecuencia es básico para un buen mantenimiento pero esto no quiere decir que cualquier aceite sea bueno para ello. Antes de utilizar el aceite que tenemos guardado, hay que tener en cuenta que después de 5 años, la consistencia del aceite tiende a cambiar disminuyendo con ello su eficacia por lo que puede generar problemas en el coche.

Bolsitas de té: Muchos utilizamos el té únicamente en momentos específicos por lo que es habitual que permanezcan mucho tiempo en nuestra despensa. Aunque el té no se estropee con el tiempo, pierde su sabor y calidad a partir de los 2 años.

Gafas de sol: Las gafas de sol son indispensables para evitar que los dañinos rayos de sol puedan provocar problemas en nuestra vista, sin embargo las tenemos que ir cambiando con el tiempo. A medida que pasa el tiempo, las gafas de sol se vuelven menos efectivas por las rayaduras que van recibiendo las lentes.

Pintura: Por lo general, solemos mantener los botes de pintura que hemos utilizado para así tenerlos a mano en un futuro. Aunque este hecho nos permita conocer el código y marca de una pintura, no nos servirá para conseguir un buen trabajo ya que una vez abierta, la pintura se reseca y empieza a crear moho. Los expertos dicen que es recomendable desechar cualquier bote de pintura que haya sido abierto hace 4 años como máximo.

Pasta de dientes: La pasta de dientes es un producto que suele durar bastante tiempo por lo que no es recomendable comprarlo en masa para evitar que se ponga en mal estado. Aunque su fecha de caducidad depende del fabricante, por lo general la pasta de dientes solo dura 2 años desde su producción.

Zapatillas de correr: La zapatillas de correr son una inversión para que los amantes del deporte no acaben lesionados. Este tipo de zapatillas están diseñadas con características específicas que sujetan mejor el pie y amortiguan la pisada, sin embargo, pierden eficacia a medida de que le vamos dando uso. Los expertos recomiendan cambiarlas cuando un persona ha recorrido entre 500 y 1000 kilómetros con ellas.

Casco de bicicleta: Una de las medidas de seguridad más importantes para poder moverse en bicicleta es llevar puesto un casco en buen estado. Un casco puede perder eficacia por culpa de los rayos del sol y el sudor que genere una persona, por lo que se recomienda cambiarlo después de unos años. Mientras que los ciclistas habituales deberían cambiar su casco cada 2 años, los esporádicos pueden hacerlo cada 4.

Máscara de pestañas: Este esencial del maquillaje también tiene una fecha límite de uso. Los expertos recomiendan tirarlo pasados 3 meses desde que se abrió por primera vez. Si bien hay muchas personas que tienen trucos para evitar que se sequen, con el paso del tiempo la máscara de pestañas puede acumular bacterias que nos pueden suponer un riesgo al tener que aplicarse tan cerca de los ojos.

Esponja para fregar: Tenemos que ser conscientes de que las esponjas o estropajos que usamos para fregar, tocan todo tipo de restos de comida. Este dato junto a su alto nivel de humedad, hace que sean mucho más vulnerables a la proliferación de bacterias, por lo que hay que cambiarlas más frecuentemente. A pesar de que no lleven fecha de caducidad, se recomienda sustituirlas por una nueva a la semana de darle su primer uso.

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