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Trucos para lavar frutas y verduras para que estén libres de bacterias

  • Hay que limpiar correctamente la verdura para eliminar posibles bacterias
  • Según su forma o las propiedades de su piel, se deben lavar de diferente manera
Imagen: iStock

Para llevar una dieta sana y equilibrada es necesario ingerir una gran cantidad de fruta y de verdura. Este tipo de alimentos están llenos de nutrientes que aportan energía y vitaminas a nuestro cuerpo. Estos componentes nos ayudan a tener una mejor salud y a sentirnos mejor con nosotros mismos.

A pesar de que las verduras y las frutas no pueden faltar en una alimentación saludable, también pueden ser perjudiciales si no se lavan de la manera correcta. Al ser alimentos que provienen directamente de la naturaleza es posible que en su superficie nos encontremos algún tipo de bacteria que puede causarnos daño si no las eliminamos por completo.

Cómo lavar correctamente la fruta

Frutas con piel comestible: Para lavar correctamente este tipo de frutas, debemos dejarlas un rato debajo del grifo mientras las frotamos para eliminar posibles bacterias de su superficie. Esto se debe hacer tanto como si vamos a comerlas con piel o si no. Algunos ejemplos son la manzana, la pera y la ciruela. Dentro de este sector, también encontramos algunas frutas con la piel más delicada como los frutos rojos. Este tipo de frutas es mejor sumergirlos en agua fría completamente para lavarlas sin acabar aplastándolas.

Frutas con piel no comestible: A pesar de que el interior de estas frutas está libre de gérmenes, también debemos lavarlas previamente. Si no lo hacemos, podemos introducir en ellas bacterias del exterior. Algunos ejemplos son la naranja, el limón y el plátano.

Cómo lavar correctamente la verdura

Tubérculos: Al crecer debajo de la tierra hay que prestar especial cuidado con este tipo de alimentos. La mejor manera de lavarlos es sumergiéndolos primero en agua, para así eliminar la mayoría de suciedad, y luego meterlos debajo de grifo y frotar su piel. En este grupo están las patatas, las zanahorias o los nabos, entre otros.

Verduras duras: Se caracterizan por tener la piel y/o el interior más duro que otras verduras. Aquí nos encontramos con la berenjena, la calabaza y el calabacín entre otras. Se deben lavar introduciendolas debajo del grifo y frotando con intensidad su piel para eliminar posibles bacterias. Quién lo desee también puede frotar estas verduras con un cepillo que esté limpio y sin dañar la verdura en sí.

Verduras de hoja: Estos tipos de verduras se deben lavar hoja por hoja en agua fría. Hay que tener cuidado con la presión del agua para no romper la hoja y prestar especial cuidado en las dobleces que es donde más restos de suciedad y bacterias quedan. Por otro lado, si las hojas de la verdura son pequeñas se pueden sumergir directamente en agua para lavarlas. Dentro de este tipo están la lechuga, las espinacas y las acelgas.

Coles: A este tipo de verduras pertenecen todas aquellas con hojas firmes y un tallo duro. Según de la familia que sean se deben lavar con agua fría hoja por hoja, como en el caso de la col china y la berza, o cortarlas en trozos y sumergirlos directamente en agua fría, como en el caso del repollo y el brócoli.

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