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Diez señales que indican que deberías de llevar a tu mascota al veterinario

  • Hay algunas señales que nos pueden indicar que un animal está mal de salud
  • Los cambios repentinos en su conducta es uno de los indicadores más importantes
Imagen: iStock

Las mascotas son seres muy importantes que nos acompañan durante diferentes momentos de la vida y nos aportan su cariño incondicional. Es por ello que queremos aportarles los mejores cuidados del mundo y que debemos estar atentos para conocer cualquiera de sus necesidades. Con su manera de comportarse podemos descubrir la mayoría de ellas, de igual forma que podemos conocer algunos indicios de que algo no anda bien y que debemos llevar a nuestra mascota al veterinario.

Señales por las que debes llevar a tu mascota al veterinario

Cambios repentinos en el peso: Cuando una mascota está en su etapa adulta su peso se mantiene en cierta medida por lo que un aumento o pérdida repentina de peso es síntoma de que algo va mal.

Ojos enrojecidos: Si los ojos de un animal se enrojecen, aparecen hinchados o segregan muchas legañas puede suponer un problema más común como una alergia como una lesión ocular.

Cambios en su forma de ir al baño: Tanto si no defeca con regularidad como si comienza a orinar en sitios que no debería de forma repentina, puede indicar que no se encuentra bien de salud.

La tos: De la misma manera que la tos es un síntoma de enfermedad en los seres humanos, también lo es en las mascotas. Esto podría ser una señal de un problema respiratorio debido a una alergia o cambios en las temperaturas.

Aparición de bultos: La aparición de un bulto no tiene por qué indicar un problema en sí pero siempre debe ser controlado por un especialista. Puede ser simplemente una verruga o hasta un tumor.

Las bolas de pelo: Si un gato tose frecuentemente bolas de pelo puede deberse a un problema gastrointestinal que le puede afectar a su tracto intestinal y su correcta digestión al ingerir tanto pelo.

Cambios repentinos en el apetito: De forma general las mascotas suelen tener una rutina alimentaria bastante estable y que no varía a no ser que exista un problema físico o mental detrás.

Tener la nariz seca: Tener la nariz húmeda es un síntoma de que los perros y los gatos se encuentran con buena salud, de lo contrario puede que estén deshidratados o tengan otro tipo de problema.

No se para de rascar: Es una característica bastante común que los animales se rasquen sin embargo en cierta medida. Si lo hace con mucho ímpetu puede indicar que sufre un problema capilar.

Cambios repentinos en su comportamiento: Si un animal cambia su conducta de forma repentina y significativa, como volverse totalmente agresivo, puede ser síntoma de un problema de salud.

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