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La historia del samurái fantasma que mató a 14 personas que no respetaron su tumba

  • Según la leyenda fue el culpable de la muerte de 14 personas a principios del siglo XX
  • Este samurái se reveló contra el gobierno de aquel entonces a finales del siglo X
Imagen: iStock

Aunque actualmente en Japón podemos encontrar ciudades totalmente urbanizadas con grandes edificios, estos comparten sitio con otras edificaciones que fueron construidas hace cientos de años. Desde templos hasta monumentos históricos comparten ciudad con altos edificios de grandes empresas, de la misma forma que lo hacen diferentes túmulos funerarios.

Si bien en otras ciudades podemos encontrar cementerios, en Japón podemos encontrar túmulos funerarios con los que honran a personas ya fallecidas. Aunque hay muchos en todo el país, en la localidad de Otemachi, distrito Chiyoda, hay uno bastante excepcional, ya que allí se encuentra el espíritu más vengativo de Japón, quién era conocido como Taira no Masakado y fue popularmente conocido por rebelarse contra el gobierno en 939.

La venganza de un samurái japonés

En aquella época Taira no Masakado conquistó gran parte de Japón hasta que en 940 fue asesinado por su primo quien le cortó la cabeza y se la envió al emperador en aquel momento. Según dice la leyenda, tras ser exhibida, la cabeza de este samurái acabó enterrada junto a otras cabezas de personas que corrieron la misma suerte y desde aquel entonces ha defendido ese terreno para que nadie deshonre su tumba. Un ejemplo de ello son las extrañas muertes que tuvieron lugar en un edificio que construyeron en el mismo lugar donde la cabeza de este samurái descansa.

Tras el gran terremoto de Kanto en 1923, se decidió construir en el mismo sitio que se encuentra el túmulo funerario, un edificio que sería el Ministerio de Finanzas por aquel entonces. Dentro de un periodo de 5 años, un total de 14 personas murieron, lo que según la leyenda se debe a la venganza de Taira no Masakado quién asesinó a estas por haber profanado su lugar de descanso eterno.

Tras estos sucesos, el edificio fue demolido y el montículo restaurado incluyendo allí un monumento que se conserva hasta día de hoy. Actualmente junto al túmulo funerario se encuentra una losa de piedra además de diferentes figuras de ranas que no se sabe si se colocaron en honor a su hija o por la relación de la palabra rana con el significado de retorno, en japonés.

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