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¿Por qué tu cepillo de dientes es una de las mayores fuentes de gérmenes de tu baño?

28/08/2018 - 13:15
  • Debemos cuidar nuestro cepillo de dientes igual que nuestra dentadura
  • El cepillo puede infectarse sin que estemos siquiera en la habitación
Imagen: iStock

Para conservar una dentadura sana y fuerte, es importante cepillarse los dientes después de cada comida. Dicho esto, es evidente que el cepillo de dientes es un instrumento de higiene muy habitual, y que usamos varias veces al día, por lo que debemos tener mucho cuidado con su estado.

El primer consejo para mantener un cepillo limpio es aclararlo con agua tras cada cepillada, porque pueden permanecer restos de comida entre las cerdas. Sin embargo, el cepillo puede infectarse sin que estemos siquiera en la habitación.

En los baños, es habitual que el inodoro y el lavabo estén próximos entre sí, esto es peligroso porque el inodoro es una fuente constante de residuos fecales. Aunque hayas tirado de la cadena, si dejas la tapa del inodoro abierta, parte de estos gérmenes pueden transmitirse por todo el baño. Pero además, varias investigaciones corroboran que en espacios donde el cepillo y el inodoro están próximos entre sí, pueden producirse una serie de gérmenes que causan enfermedades como la gastroenteritis.

Otra de las razones para tener un cepillo sano es lo extremadamente sensible que es la boca. Es habitual que mucha gente sangre levemente por la encía cuando se cepilla los dientes, eso dependerá de la constitución bucal de cada uno. Si añadimos una herida abierta a un cepillo sucio… os podéis imaginar lo que puede suceder. Entre otras cosas, este descuido puede provocar en casos aislados la aparición de fascitis necrotizante, una enfermedad que afecta a personas con defensas bajas, produciendo necrosis.

Para evitar que nuestro cepillo se llene de gérmenes debemos darle el mismo cuidado -si no más- que a nuestros dientes. Asegúrate de que el cepillo queda limpio después de usarlo y es conveniente que trates de cambiarlo tras unos meses. Los expertos recomiendan usar cepillos con tapa para evitar que estén tan expuestos a gérmenes y reemplazarlos cada 3 meses.

Dicho esto, hay muchas razones por las que tu cepillo puede acabar lleno de gérmenes, estas son algunas de las principales:

Los restos de comida

La forma más sencilla de evitar que permanezcan restos de comida en el cepillo es limpiarlo meticulosamente después de cada uso. También es conveniente utilizar un capuchón de plástico para cubrir las cerdas del cepillo.

La humedad

El cepillo se sitúa en un entorno muy húmedo, y desde luego la humedad y la higiene no son buena combinación. En este entorno, las bacterias se desarrollan y reproducen a mayor velocidad, por eso hay que tener extremo cuidado.

La sangre

Las personas propensas a sangrar por las encías tienen mayor riesgo a que las bacterias penetren en el torrente sanguíneo. Para evitarlo, lo mejor es visitar a tu dentista, que te podrá recomendar alguna pasta de dientes específica para encías sensibles.

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