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Esta es la forma correcta de utilizar el cartón de leche para no derramarla

  • Es una de las cosas que no nos paramos a pensar si lo estamos haciendo bien o mal
  • Hay una forma de servir la leche sin que salpique y se derrame por toda la mesa
Imagen: iStock

Echar leche en una taza de café es una de las cosas que hacemos sin siquiera pararnos a pensar si lo estamos haciendo bien o mal. Es decir, ¿qué tiene de complicado? Se desenrosca la tapa, se quita el sello protector y se vierte en una taza o vaso. No obstante, hay un arte para servir la leche sin que se derrame, y todo comienza con la forma en que sostenemos el cartón.

Al servir la leche, la mayoría de nosotros colocamos intuitivamente la boca de plástico lo más cerca posible del vaso o de la taza. Esto se traduce en un infame borbotón de leche que, eventualmente, termina salpicando dentro del vaso y ensuciando toda la mesa.

Si esta es la forma habitual en que sirves la leche o cualquier otro líquido de su brick de cartón, debes saber que lo has estado haciendo mal toda tu vida. En realidad, existe una mejor manera de evitar derramar la leche fuera de su taza o que salpique.

Lo primero y más importante es saber cómo sujetar el cartón de leche. La forma correcta es sostener el brick de manera que la boquilla de plástico se encuentre en la parte superior, lo más alejada posible del vaso o taza. ¿El resultado? No hay evidencia de salpicaduras, borbotones o molestos ruidos.

Hay una explicación científica

Pero si te queda algún atisbo de duda, hay una explicación científica que respalda justificadamente este "truco". Cuando la leche se sella por primera vez para la venta, el contenido del cartón está a la misma presión que a la del exterior. Una vez quitamos el sello y servimos la leche de la "manera incorrecta", el peso del líquido sale disparado del brick, pero cuando el volúmen de líquido en el interior disminuye, aparece una burbuja de aire.

Es decir, cuando servimos la leche con la boca de plástico en la parte de abajo, se crea una pequeña bolsa de aire dentro del envase. Y como los gases tienen la manía de igualar la presión, hacerlo de esta forma corta el flujo de leche, provocando las conocidas salpicaduras.

A medida que disminuye el volumen de leche dentro del cartón, se forma una burbuja que cada vez ocupa más espacio, lo que resulta en una disminución de presión. Este desbalance dentro del brick y fuera de él da como resultado el familiar sonido "glug glug", ya que el aire del exterior empuja un poco de leche hacia adentro.

Sin embargo, cuando servimos la leche de la manera correcta, hay un pequeño agujero en la boca que permite que el aire entre y salga libremente, permitiendo que la presión permanezca estable y evite este problema de gases. Al dejar una sección del orificio sin bloquear, el aire es libre de igualarse, lo que hace que el vaciado sea perfecto.

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