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¿Debes comer alimentos tras retirarles el moho?

15/04/2019 - 12:57
  • Los quesos son de los pocos alimentos que se recomienda ingerir
  • Ingerir alimentos con moho puede producir enfermedades a largo plazo
Fresas con moho. Imagen: iStock

El moho es una de las presencias más comunes en muchos de los alimentos frescos que dejamos en la nevera o fuera de ella. Generalmente tendemos a retirar la parte enmohecida, pero ¿conlleva algún peligro seguir ingiriendo comida que ha pasado por dicho estado en algún momento?

Tienes ganas de picar algo de fruta, recuerdas que compraste fresas hace unos días, tal vez una semana, pero ¡sorpresa! Compruebas que ese paquete sin abrir de deliciosas y rojizas fresas ahora es casi en su totalidad, o una parte de ellas, de color verde a causa del moho. En estos casos, ya sean las fresas o cualquier otro alimento fresco, generalmente tendemos a retirar la parte enmohecida, pero ¿debemos hacerlo?

No hablamos de un caso aislado como pueda ser el de los alimentos frescos, sino también envasados y tan comunes como por ejemplo el pan de molde. El moho se crea tanto en ambientes cálidos como en los fríos, por lo que cualquier lugar de tu cocina está expuesto a que se cree moho en la comida. Desde el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos recomiendan encarecidamente que, si encontramos un alimento con moho, se deseche en su totalidad evitando caer en la tentación de retirar la parte enmohecida e ingerir el resto.

No se recomienda la ingesta de alimentos que han entrado en contacto con moho

Esta acción seguramente la hayas llevado a cabo no sólo con el pan, sino con el citado ejemplo de antes de las fresas o incluso la mermelada; pero lo cierto es que el moho es capaz de llegar incluso a aquellas zonas que no veas con el característico color verde. Tal y como destacan desde el Departamento de Agricultura estadounidense, el moho genera sustancias tóxicas - micotoxinas - y que tiende a generarse en los alimentos con muy bajo contenido en agua.

Limón enmohecido. Imagen: iStock

Aunque comer alimentos con partes libres de moho no nos producirá un efecto negativo en el organismo de manera instantánea o a corto plazo, pero sí que pueden darse casos como hepatitis, nefropatía - enfermedad del riñón - o incluso cáncer esofágico. Para evitar que el moho crezca en alimentos refrigerados, uno de los lugares más comunes, la mejor recomendación es limpiar la nevera cada pocos meses y si empleamos para ello un trapo con un litro de agua y una cucharada de bicarbonato de sodio, mejor que mejor. Para el resto de alimentos sólo tendremos que tener cuidado a la hora de comprar productos en buen estado y estar pendientes de la fecha de caducidad/consumición.

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