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¿Fobia a los gatos? Sigue estos trucos para caerles bien

  • Es importante ser paciente y respetuoso/a con ellos
  • Los gatos son animales de costumbres
Gato descansando. Imagen: Pixabay

Los gatos pueden ser unos animales difíciles de entender, pero con paciencia y perseverancia, los convertimos en mascotas inseparables.

Los gatos son mascotas relativamente "recientes". Los gatos se empezaron a agrupar en la categoría de animal de compañía hace aproximadamente 5.000 años, mientras que el ser humano lleva ya más de 100.000 años utilizando los perros como compañeros de caza, ayudantes de pastoreo y en definitiva, animales de compañía.

Por ello, los gatos arrastran una naturaleza mucho más salvaje, pero con paciencia podemos convertirlos en compañeros realmente fieles y cariñosos. Si les tienes fobia a los gatos o acabas de adoptar uno quieres caerle bien, aquí te dejamos algunos consejos:

Trátalo con respeto

Los gatos son felinos. Se trata de animales muy nobles y, en este caso, bastante independientes. No debes tratar a tu gato como si fuera un peluche, puesto que lo único que conseguirás con ello es rechazo. No estés detrás de él todo el día; si ves que el gato se ha manchado comiendo, por ejemplo, no te preocupes, ellos mismos se encargan de su propia higiene. No es necesario que estés detrás de él continuamente, porque al hacerlo, el animal puede asociar tu presencia con el estrés.

No seas brusco/a

No es buena idea gritarle a un gato, o zarandearlo. Si el gato está cómodo en tus brazos, no debes darle razones para que los abandone. Si le hablas, hablale con calma si está tranquilo, un poco más alto si está en modo juguetón, pero sin pasarse. Si el gato acaba de llegar a casa, dale tiempo para que se acostumbre. Déjale que de vueltas, que explore, y preséntate a él poco a poco y con tacto. Una buena manera es acercarles el dedo para que lo huela, y si el gato se acerca, podéis acariciarle. Las primeras veces evita acariciarle las patas, y ni te acerques a la barriga.

Gato. Imagen: Pixabay

Enséñale cómo jugar

Este paso es muy importante, ya que los gatos son animales de costumbres. Si juegas con tu gato utilizando tus manos, acabará pensando que tus manos son el juguete toda su vida. Debes diferenciar las muestras de cariño y afecto con el juego, así evitarás acabar lleno/a de arañazos. Usa las manos para acariciarle, y si el gato comienza a jugar, coge su juguete favorito. Hazle correr y cánsale jugando, cuando ya no pueda más, podrás volver a darle mimos con las manos.

Premia, no castigues

Los gatos son animales inteligentes y astutos, pero por norma general no entienden un castigo. Si te despiertas y descubres que tu gato te ha dejado el sofá hecho unos zorros, no sirve de nada gritarle o encerrarle en una habitación como castigo. En su lugar, fíjate en lo que hace (sin estar encima, recuerda el primer punto) y si lo ves haciendo una travesura, actúa. Un fuerte "ssssh" o una palmada pueden funcionar para que el gato deje lo que esté haciendo, puesto que son ruidos molestos para ellos. Con el tiempo, aprenderá que rascar el sofá viene con el correspondiente aviso, y dejará de hacerlo. Por otra parte, si usa el rascador o juega con sus juguetes, no temas premiarle, los estímulos positivos son mucho más potentes.

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