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La hora del fin del mundo quedó grabada para siempre en este reloj

5/07/2019 - 10:30
  • Shinji donó el reloj a las Naciones Unidas como símbolo de un hecho que no debe repetirse
  • La historia de Shinji es una de las más terroríficas de Hiroshima
Bomba Nuclear. Imagen: iStock

Relojes hay muchos. Desde convencionales, otros al alcance de muy pocos pasando por relojes únicos en todo el mundo que sólo podremos ver en determinados lugares. Sólo uno tiene la característica de ser el modelo que recoge la hora más oscura hasta la fecha. Un reloj que ya es parte de la historia y que para desgracia de su poseedor es un ejemplo del acontecimiento que jamás debería repetirse.

Tenemos que remontarnos al 6 de agosto de 1945. Los Mikamo era una de las muchas familias japonesas que trataban de sobrevivir al ataque americano. Aunque habitaban en pequeñas poblaciones y ciudades, el gobierno nipón ordenó la creación de enormes cortafuegos para evitar que el fuego a causa de los bombardeos se propagara. Una de esas ciudades fue Hiroshima, localidad de la familia protagonista de esta historia.

El joven Shinji Mikamo trabajaba junto a su padre esa mañana del 6 de agosto en la creación de los cortafuegos. Un proceso que requería del derribe de las casas de madera. De esta manera el fuego no se expandiría, mientras que los miembros de la familia también crearían vías de escape en caso de ataque directo. Padre e hijo realizaban las órdenes del gobierno nipón, cuando llegó Little Boy.

La primera de las bombas nucleares lanzadas por Estados Unidos impactaba sobre Hiroshima. Shinji Mikamo definió la sensación una vez explotó como "el trueno más fuerte que jamás he escuchado. Es el sonido del universo estallando". Gravemente herido por las quemaduras causadas, Shinji fue salvado por su padre y llevado inmediatamente a un hospital. Por el camino los cuerpos y heridos se agolpaban pidiendo ayuda.

Tras casi tres meses hospitalizado, Shinji abandonaba a finales de octubre la que había sido su habitación las últimas semanas. Puso dirección a Hiroshima, aunque la postal que encontró fue terrorífica. El joven había perdido a su madre, posiblemente debido a la gravedad del ataque. Su hermano, destinado a Filipinas como parte del ejército nipón, había fallecido. La última persona cercana a Shinji, su padre, se encontraba en paradero desconocido.

Desolado, Shinji encontró la que había sido su casa durante la infancia y que minutos antes del ataque de Little Boy estaba despojando tal y como ordenaba el gobierno japonés. Entre los centenares de escombros Shinji encontró algo: el reloj de su padre, un precioso modelo de bolsillo. El cristal estaba roto, las manijas destruídas, el material totalmente calcinado; pero todavía podía leerse la hora del que ya es para muchos un apocalipsis: las 8:15. Shinji narró su historia años después y donó el reloj a las Naciones Unidas para recordar al resto de personas en el futuro un hecho que nunca debe repetirse. Mikamo se casó, tuvo hijos y vivió el resto de su vida feliz, promoviendo la paz y no guardando rencor alguno a los americanos.

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